Se nos acaban los espacios sobre Av. Reforma, sobre las paredes de los Palacios de Gobierno de cada estado. Las calles no son suficientes, los gritos de dolor y desesperación no resuenan y nos siguen desapareciendo y matando a más mujeres en nuestro país.

Somos todas las que corremos el riesgo de salir de casa y no volver, de ir a una fiesta y no saber cómo regresar ni a quién pedir ayuda si algo no parece ir bien, de subirnos a un taxi y no poder salir de su interior, de conocer a alguien y que este nos descuartice.

Lo que pareciera una exageración, un guion de alguna película de terror es una realidad en nuestro México. Hemos aumentado de 10 a 11 mujeres que diariamente son asesinadas.

Tan solo hoy localizaron los restos de cinco mujeres en Cuautla, Morelos.  C I N C O cuerpos descuartizados en bolsas negras.

El fin de semana el cuerpo de Ariadna Fernanda de 27 años, fue encontrado por un grupo de ciclistas que rodaban en el estado de Morelos. Ella salió a una fiesta en la Condesa, y para volver a casa tomó un taxi que no le haría caso, que la llevaría de noche quién sabe a dónde, donde recibiría golpes y terminaría tirada en una calle, como si fuera basura.

Así como Debhani, así.

Lidia Gabriela de 23 años, tomó un taxi hace tres días y por suerte pudo avisar a su novio por el celular que el chofer no le hizo caso, no la dejó bajar y aceleró. Lidia actuó, sabiendo que lo que seguía iba a ser una pesadilla sin fin, y abrió la puerta del Nissan Versa color blanco y rosa, y saltó.

Su cuerpo quedó en el pavimento, porque se golpeó de lleno en la cabeza muriendo casi al instante.  El chofer, huyó.

Según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, van 2,847 mujeres asesinadas entre el mes de enero y septiembre de este año

Luz Raquel, Abigail, Debhani, Maria Fernanda, los últimos casos en los que las Fiscalías se han lavado las manos y las han terminado culpado por sus respectivas muertes.

El día de ayer integrantes del colectivo “Voces de la ausencia” se manifestaron en la capital, marcharon y exigieron justicia por los feminicidios y las desapariciones de todas las mujeres en el país.

Colocaron pancartas con las fotos de quienes se han vuelto estadística, de mujeres que aún son buscadas, de niñas asesinadas, de mujeres violentadas y desaparecidas.

Se nos acaban los espacios porque está muy fácil llenar la fuente de los desaparecidos, las paredes de los monumentos, las jardineras, las calles y cualquier espacio con las historias de vida de mujeres que hoy ya no están.

La fotografía que captó el fotoperiodista Isaac Esquivel, es el ejemplo de que los rostros de Imelda, Karina, Ana o Ruth allí enterrados con una cruz, llenan los espacios y cada día se suman más. ¿En dónde las colocaremos? ¿En dónde las podemos hacer visibles para que nadie las olvide?

Que no olvidemos que diariamente se van 11 mujeres y no se hace nada.

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EFE/Isaac Esquivel