El día de ayer se publicaron las minutas de la más reciente reunión de política monetaria de la Fed llevada a cabo el 26 y 27 de julio en la que el Comité de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) decidió incrementar la tasa de interés de referencia en 0.75% para ubicarla en un rango de 2.25 a 2.50 por ciento.

El contenido de las minutas refleja un tono restrictivo (hawkish) y similar al expresado en el comunicado que acompañó la decisión de política monetaria.

Las minutas confirmaron la preocupación de la Fed por las presiones inflacionarias y la necesidad de seguir actuando de manera decisiva para evitar un deterioro en las expectativas de inflación de mediano y largo plazos.

En este sentido, las minutas también confirmaron que el actual ciclo restrictivo aún tiene camino por recorrer.

Aunque el presidente de la Fed, Jay Powell, dio a entender en su conferencia de prensa del 27 de julio que el FOMC estaba preparado para realizar otro incremento de tres cuartos de punto (el tercero consecutivo) en la reunión del 20 y 21 de septiembre, la sorpresa positiva del dato de inflación de julio, publicado la semana pasada, llevó a los mercados a empezar a descontar un escenario de menores incrementos en la tasa para lo que resta del año.

En concreto, los futuros de tasas empezaron a reflejar apuestas a favor de un incremento de solamente medio punto para la reunión de septiembre y una Fed más próxima a concluir su ciclo de alzas.

Independientemente de si el aumento en septiembre es de medio o tres cuartos de punto, las señales implícitas en la última publicación de pronósticos macroeconómicos de la Fed, en junio, apuntaban hacia una tasa de fondeo al cierre de este año en un rango de 3.25 a 3.50 por ciento.

Este rango implicaría que la Fed aún tendría que subir la tasa un punto entre las reuniones de septiembre, noviembre y diciembre.

El escenario base que había comenzado a descontar el mercado después del dato de inflación y antes de la publicación de las minutas es que la Fed subiría la tasa medio punto en septiembre, un cuarto de punto en noviembre y otro cuarto de punto en noviembre.

Sin embargo, el contenido de las minutas, aunado a los comentarios de algunos miembros de la Fed, como James Bullard, revelan un enfoque más restrictivo.

En concreto, las minutas hacen ver que la fortaleza del mercado laboral es un punto central que le permite a la Fed tomar una trayectoria de alzas más agresivas.

En primer lugar, porque las presiones inflacionarias, aunadas a la situación de pleno empleo podrían contribuir a generar un espiral inflacionario más duradero.

En segundo lugar, porque la fortaleza del mercado laboral denota una economía aún saludable, a pesar de la contracción del PIB en la primera mitad del año, que puede aguantar un nivel de tasas más restrictivo.

En este contexto, es cada vez más factible pensar en un escenario como el planteado por Bullard, en el que la tasa podría subir a un rango de 3.75-4.0% para cierre de año.

Esto implicaría un aumento de un punto y medio a repartirse en las tres decisiones de política monetaria que faltan en el cual lo lógico sería que la Fed suba la tasa en tres cuartos de punto en septiembre, medio punto en noviembre y un cuarto de punto en diciembre.