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El adjetivo repetido como eco por varios medios informativos al hablar del dato dado a conocer por el Inegi respecto al comportamiento económico del primer mes del año es sorprendente.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) durante enero pasado mostró una expansión de 3%, cuando los pronósticos del comportamiento del primer mes del año esperaban algo inferior a 2 por ciento.

El IGAE es una herramienta muy útil que usan pocas economías en el mundo y que permite tener una medición mensual muy cercana a los elementos que considera la contabilidad del Producto Interno Bruto (PIB).

La sorpresa del dato ha provocado que empresas como JP Morgan modifiquen al alza su estimación de crecimiento de la economía mexicana para todo el año. Esta firma ya no espera 1.3%, sino que ahora da validez a un crecimiento de 2 por ciento.

Es hasta cierto punto explicable que haya una subestimación del comportamiento económico para este año, en función de que por ahora no sólo cuentan las matemáticas y las proyecciones econométricas. Estamos en un punto donde hay que encontrar la manera de ponderar en los pronósticos los tuits y las declaraciones del presidente de Estados Unidos.

Por eso, con la misma licencia que una firma como JP Morgan eleva su pronóstico de manera tan drástica, otras lo podrán hacer; incluso una vez que lo hayan elevado, lo podrán regresar por las mismas razones subjetivas.

Pero por lo pronto, con el dato duro del comportamiento económico durante enero pasado vale la pena ver qué tan sorprendente fue ese crecimiento.

El calificativo de asombroso se lo puede llevar la actividad primaria que tuvo un crecimiento de nada menos que 11 por ciento. Las actividades agropecuarias son mucho de temporadas y de movimientos drásticos que están determinados hasta por las condiciones climáticas. Sin menospreciar el proceso de industrialización de muchas actividades primarias.

Sin embargo, el peso de estas actividades en el conjunto de la economía es bajo comparado con los otros dos sectores económicos.

El sector secundario mostró una contracción durante enero pasado, de acuerdo con el IGAE, de 0.3%, lo que también se gana el mote de sorprendente, por la baja que implica que las actividades industriales estén en terreno negativo.

Ya en un análisis a detalle podemos ver qué actividades, como la manufactura de vehículos, gozan de cabal salud, contra la grave crisis de las industrias extractivas.

El que se gana su lugar y de hecho impulsa muchas de las revisiones al alza de los pronósticos económicos es el sector terciario. Los servicios, el comercio y el mercado interno mantienen una salud ejemplar a pesar de lo difícil que resultó enero pasado.

Hay entonces especial atención en indicadores como la creación de empleos, los niveles salariales e inflacionarios, los reportes de ventas y consumo.

Puede el consumo interno mantener un dinamismo que quizá algunos veían perdido por las presiones inflacionarias y el costo del dinero, pero que por lo pronto con los datos de IGAE de enero parecen comprobar que el comportamiento del mercado interno sí tiene bien ganado el adjetivo de sorprendente.