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Hasta parece burla: cuando se agudiza el desprecio morenista y moreniano por el conocimiento, como lo evidenció la politización del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y se corrobora con la extinción de 65 fideicomisos directamente relacionados con el desarrollo, precisamente, de la ciencia y la tecnología, altos funcionarios de la 4T, con una sola honrosa excepción, se apresuraron ayer a expresar sus condolencias por la muerte del doctor Mario Molina, cuyo insistente llamado al uso del cubrebocas fue ignorado por el gobierno federal.

La nota discordante con el insensato desdén fue de la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien en conferencia de prensa celebrada en agosto, acompañada por el célebre Nobel mexicano, respaldó la recomendación que Molina impulsaba con la idea, inclusive, de que se impusiera de manera obligatoria y reprochaba que el presidente López Obrador no pusiera el ejemplo.

Apenas antier, con Joaquín López-Dóriga, el subsecretario Hugo López-Gatell (quien al día siguiente reveló el descubrimiento sintetizado en la frase “quiero dejar claro: las personas que fallecieron, fallecieron…”) volvió a restar importancia al cubrebocas, repitiendo la obviedad de que se trata de una medida “auxiliar” y pataleando para no admitir la irresponsabilidad que entraña no recomendar convincentemente su uso.

¿Sabrá que el aseo continuo y la sana distancia son también precauciones auxiliares y ninguna por sí sola impide el contagio del coronavirus? En un panel auspiciado por el Colegio Nacional, el estudioso de los efectos de los aerosoles en la capa de ozono y su incidencia en el calentamiento global impartió a mediados de agosto la conferencia Cubrebocas, aerosoles y contagio viral, donde advirtió que las partículas en la atmósfera intervienen en el contagio de SARS-CoV-2 pero que en México, mientras “la ciencia nos dice qué es lo que tenemos que hacer, desafortunadamente la política no”.

Informó que de “mediciones hechas a nivel internacional por la OMS escogimos tres países: China, Italia y Estados Unidos. Al principio hay un crecimiento exponencial de contagios, pero en una semana ese crecimiento se convirtió en línea recta en el norte de Italia, y eso se debió a que el gobierno decidió que fuera obligatorio del uso de cubrebocas”, y que su empleo cambia las estadísticas de contagio.

“Nosotros concluimos que sí hay una transmisión muy importante de coronavirus que se puede evitar con el uso de máscaras”, enfatizó. Su principal preocupación: “Es importantísimo que las personas de alto nivel que están en el gobierno usen cubrebocas para proteger a la población.

Sabemos que los presidentes en Estados Unidos y en México no usan y eso es por falta de información científica. Incluso obligar al uso de cubrebocas puede ayudar a aplanar la curva de contagios”. Pero nadie es profeta en su tierra: ignorado en vida, a su muerte borbotearon los pésames oficiales que hacen pensar en las lágrimas de cocodrilo…