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Hasta en el espejo se ven con desprecio. Florestán

Hay veces en que yo sí no entiendo y lo peor es que se me está volviendo casi cotidiano.

Me quiero referir al alcalde de San Blas, Nayarit, Hilario Ramírez Villanueva, alias Layín, que tanta gracia hace a algunos con su cinismo disfrazado de sinceridad campirana.

Primero, casi le pusieron letras de oro por su declaración de que en su primera gestión como alcalde de ese municipio sí había robado, pero poquito.

Y a nadie se le ocurrió investigar qué tanto había sido tantito en ese robo confesado, sino que se volvió a postular para el cargo y volvió a ganar con el argumento de que era un hombre muy popular, con mucho arraigo y muy generoso, además de poseer una enorme fortuna.

El tal Layín asumió la presidencia municipal y el sábado llamó a una fiesta con motivo de su cumpleaños número 44 en el que, avisó, mataría 50 reses, para que todos se echaran un taquito y habría 50 mil cartones de cerveza.

Y la gente fue hasta Huaristemba, su pueblo, a echarse un taquito, un cartoncito de cervezas y a celebrarle todas sus ocurrencias, incluida la de faltarle el respeto a una jovencita, que por la edad podía haber sido su hija, con la que bailaba y a la que en dos ocasiones le levantó el vestido para que enseñara su ropa interior.

El video de este atentado al respeto se viralizó en las redes y Layín fue al noticiario de Adela Micha, donde dijo que ofrecía, sin sentirla, una disculpa, que habían sido cosas del alcohol, la misma respuesta de cuando se comete un atropello y no se sabe qué decir.

Atribuir esta conducta al alcohol es un recurso de delincuentes, estaba tomado, dicen como si fuera un excluyente de responsabilidad. Y así lo hizo este personaje con perfil de hacendado por su poder económico y político en la región, donde solo falta que instaure el derecho de pernada, cuando ya se lució en el de tocada.

Y no escuché a ninguna organización de esas buenas conciencias levantar la voz contra la conducta pública de este alcalde, inaceptable, como se dejó ver.

Por cierto, lo invité a mi programa de radio y, ya en delirio, dijo que no; que él es solo para la tele, y se quedó como el can de las tortas.

Retales

1.Reconocimiento. Hace unos días la Global Quality Gold Elite, que dice tener sede en ¡Dubái! y ser uno de los más importantes y prestigiados símbolos de calidad, excelencia, pasión y compromiso, nombró al tal Layín como ¡alcalde del año!;

2.Corte. El pleno del martes elegirá, vía voto secreto y mayoría calificada, al ministro número 11 de la Corte. Eduardo Medina Mora, pese a la ofensiva, cuenta con una mayoría de votos del PRI, Verde y PAN; y

3.Tsunami. Con el arranque de las campañas, viene un tsunami de 16 millones de spots de los partidos durante 90 días. Los de Morena serán exclusivamente para promover la precandidatura presidencial de López Obrador.

Nos vemos el martes, pero en privado

 

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