Hoy más que nunca se confirma el peso de la frase “si no hay imagen no sabremos si es verdad”, la constante comprobación para creer que lo que nos dicen es verdad, porque quién no tendría a la mano un teléfono que funciona más como cámara que otra cosa.

Las imágenes prevalecen como complemento de la información que recibimos por distintos frentes.

El país no anda bien, y lo sabemos todos. La información no concuerda con lo que se ve y en muchas ocasiones lo que se ve pareciera un montaje perfecto para mostrarse en las presentaciones de Power Point mañaneras.

El “Nuevo, Nuevo León” , volvió a ser “el de antes”. La inseguridad, los balazos, los levantones, ejecuciones y los cuerpos tirados por allí y por allá colocan a mi bello estado en focos rojos. No hay manera de ocultarlo, ni siquiera evadiendo el tema de manera oficial.

Las secciones de nota roja han vuelto a publicar cada vez más sangre sobre el asfalto regio y la seguridad que creíamos tener, se ha ido escapando conforme pasan los meses desde el cambio de gobierno.

Que si asesinaron, que si balearon, que si los cuerpos estaban maniatados, que si te tocó el levantón del chofer del camión, que si escuchaste los balazos de la noche pasada, comienzan a ser frases recurrentes entre los regios. Otra vez.

Por ahí del 2012 me mudé a la Ciudad de México porque la inseguridad estaba al tope en Nuevo León, había tenido que dejar de cubrir bodas porque andar de madrugada era un peligro; también tuve que cerrar mi estudio fotográfico que tenía en una plaza comercial porque ya nos exigían el derecho de piso y al negarme, un domingo entraron y se llevaron todo mi equipo.

En aquellos tiempos, no había manera de ignorar lo que pasaba ni mucho menos mentir con ello. Todos lo vivíamos y aprendimos a “sobrevivir” con nuevas reglas de convivencia: no salir al oscurecer, no ir a los antros, no pelearse con nadie en el tráfico, no voltear a ver nada mas que de frente, estar al pendiente de las noticias para esquivar tiroteos o narco bloqueos y tener el teléfono cerca de los militares o de la marina para cuando nos tocara ver algún cuerpo enrollado en una alfombra o ya en exageración, pero real, ver a los cuerpo colgando de algún puente.

Hoy no se ha llegado a tanto, aún, pero la inseguridad ha regresado y falta de atención a lo que sí importa, se ve.

Y como hay que mostrar una imagen que en realidad atestigüe lo que estoy diciendo, el fotoperiodista Juan Cedillo de EFE en Monterrey captó a los más de 700 soldados que arribaron al estado.

Una caravana de camionetas del Ejército mexicano avanza sobre dos conocidas avenidas al sur de la ciudad,  Av. Eugenio Garza Sada y Alfonso Reyes, justo a un lado de una plaza comercial y un casino.

Avanza por el carril de baja velocidad por el puente. Los coches alrededor con un tanto de distancia, como suele pasar.

Los más de 700 soldados también iban acompañados de decenas de patrullas y vehículos blindados que estarán en el estado con el principal objetivo de combatir la inseguridad.

En el norte del país se vive la guerra contra el narco desde hace muchos años, su intensidad varía, pero parece que de nueva cuenta comenzarán a verse más seguido las escenas aquellas de ejecuciones a plena luz del día.

“Lo que se ve, no se juzga”, decía Juan Ga, pero por suerte en los actos que les corresponden a las autoridades, lo que se ve, se juzga, porque no pueden ponerse frente a un micrófono y decir que todo es “Nuevo”, cuando la realidad es que nada, ha cambiado.

Usted está mirando la foto, y puede sacar sus propias conclusiones.