Conservar las fotografías debe de ser un acto igual de importante que tomarlas, porque no solo es tener a la mano recuerdos y momentos irrepetibles, sino que van siendo parte de la historia propia y sin saberlo, podría sumar a la de la humanidad.

Gracias las fototecas, hemerotecas y todo aquel lugar que resguarde acervos fotográficos es que la historia está ilustrada y podemos ponerles rostro a personajes, o imaginarnos cómo eran las ciudades sin ningún tipo de construcción, revivir las guerras y un sinfín de acontecimientos hasta el día de hoy.

A un día recién de la muerte de la Reina Isabel II, un personaje histórico para muchas generaciones que fueron testigo de un personaje de la “realeza” inglesa hemos visto un sinfín de fotografías, la mayoría en un gran estado.

La primer sesión fotográfica de la Reina Isabel II fue justo veinte días después de haber sido ascendida al trono, justo el 26 de febrero de 1952 y fueron tomadas por la fotógrafa retratista Dorothy Wilding.

Fueron 59 fotos en blanco y negro en donde aparece la recién reina de perfil, en su mayoría con un vestido strapless, unos aretes de perla y un collar, que fue elegido por ser un regalo por parte del gobierno de Sudáfrica.

La vida de un personaje como ella, siempre a la vista de todo el mundo, por el simple hecho de ser parte de una monarquía tan lejana para muchos en el mundo. Personajes que suponían tener sangre azul, y ser de una casta única e inalcanzable.

Estas fotografías por ejemplo están resguardadas en el Palacio de Bickingham con los más altos estándares de conservación por especialistas. Esto implica tenerlas en cajas con cierta ventilación para cuidar que ninguna de ellas se amarillenten.

Cada imagen de la vida de la monarquía inglesa, está allí.

El viernes los medios impresos aparecieron en sus portadas con fotografías a página completa o a media página, pocos la llevaron en pequeño. En los periódicos nacionales, La Razón eligió una fotografía donde aparece la reina caminando entre flores color rojo en el 2014. La naturaleza como homenaje a la vida y el color muy ad hoc a los colores del diario, sin duda la que más sintonía visual tuvo.

El Heraldo pudo haber elegido tantas fotografías en blanco y negro , pero decidió elegir una difícil para su retocador y entonces a la hora de siluetear perdió la calidad de la propia fotografía. Excélsior también utilizó una fotografía en blanco y negro a página completa, una Reina Isabel joven, quizá recién coronada. Reforma apenas si la incluyó y El Universal no se atrevió a más a la hora de colocarla en portada.

Los medios internacionales, la más bonita la del Financial Times, donde aparece la Reina joven, asomándose por una ventana quizá del automóvil donde se trasladaba. Pocos la llevaron sonriendo, siempre con su tez dura y firme.

Pero The Guardian y la revista Time se llevan las mejores portadas, en donde luce una mujer con poder, personalidad y firmeza, y un diseño en donde ella sola adorna la portada sin decir nada, más que la mirada fija de quien fuera una Reina.

Los grandes diarios y medios publicaron grandes fotografías, National Geographic por ejemplo, publicó un especial de sus fotos de colección; y para esto es que es importante llevar un cuidado especial a la fotografía. Por suerte, sigue siendo indispensable ver para creer, ver para atraer, ver para querer saber más y eso hay que cuidarlo.

Estos momentos deberían de ser oro para todos los medios impresos, sus diseñadores y editores para romper con el día a día, para buscar fotografías inéditas y explotar la creatividad. Algunos lo entendieron y lamentablemente, otros prefieren no arriesgarse y no divertirse haciendo periodismo.