La gran conquista militar de Teotihuacán

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Enrique Ortiz GarcíaTlahtoani Cuauhtemoc

Teotihuacán tuvo su apogeo entre el 0 y el 600 d.C. cuando tuvo una población que rondaba entre los 150 mil y 220 mil habitantes

Entre los lugares más visitados de nuestro país, tanto por nacionales como por extranjeros, se encuentra la zona arqueológica de Teotihuacán. De hecho podemos afirmar de acuerdo a datos de la Secretaría de Turismo que es la más visitada del continente americano, seguida por Chichén Itzá, en la Península de Yucatán.

Aún en la actualidad, los visitantes que la conocen quedan impactados por su monumentalidad y no sólo me refiero a las gigantescas pirámides del Sol y Luna, sino a la llamada Calzada de los Muertos, a sus complejos habitacionales y palacios.

Teotihuacán tuvo su apogeo entre el 0 y el 600 d.C. cuando tuvo una población que rondaba entre los 150 mil y 220 mil habitantes. Sin duda una de las tres urbes más pobladas del mundo para aquellos años.

Su extensión rivalizaba con la antigua Constantinopla, con sus 23 kilómetros cuadrados.

De acuerdo al investigador René Millon la gran urbe del clásico mesoamericano tenía entre 2,000 y 2,200 complejos habitacionales en los cuales vivían entre 60 y 100 personas.

Los teotihuacanos crearon una gran red de comercio que abarcaban desde las tierras mayas ubicadas en la actual Guatemala, Chiapas y Yucatán, hasta la gran capital zapoteca de Monte Albán, pasando por la costa del Golfo controlada por los grupos totonacas como también por el Valle de Puebla-Tlaxcala y muchas regiones más.

La materia prima que exportaban era un vidrio de origen volcánico que actualmente conocemos como obsidiana el cual se encontraba en dos importantes yacimientos: la Sierra de las Navajas en Hidalgo y Otumba.

Con este material se desarrollaban las puntas de flechas y lanzas, las lajas de obsidiana para cortar y revestir las macanas, así como para realizar objetos de lujo como espejos, narigueras, orejeras y otros atavíos. Como lo afirmé era la materia prima de “alta tecnología” para la guerra, por lo tanto la dependencia de otros pueblos a la obsidiana era completa, por consecuencia los yacimientos de este material era de suma importancia para el pueblo teotihuacano.

A cambio de este vidrio volcánico, a Teotihuacán llegaba mica y grana cochinilla desde las tierras zapotecas, plumas de águila, vainilla y algodón desde las tierras totonacas, plumas verdes de quetzal, ámbar, jade imperial desde las mayas entre otros muchos productos.

La majestuosa y poderosa Tikal.

 

Un hecho poco mencionado en los libros de historia mesoamericana es la invasión y la conquista de las tierras mayas por los ejércitos teotihuacanos.

Esto lo podemos afirmar de acuerdo a los registros en las estelas de varios sitios mayas ya que recordemos que los ideogramas teotihuacanos, su forma de escritura, aún no ha sido descifrada debido a los muy pocos vestigios que quedaron de ella.

Este evento comienza con la entronización de Atlatl Cuauac, Búho Lanzadardos, en Teotihuacán en el año de 374 d.C.

Este es el único nombre registrado de un gobernante de esta gigantesca ciudad y reitero, lo sabemos por los registros en las estelas mayas. Al poco tiempo de asumir el gobierno despachó a uno de sus militares de confianza conocido como Siyaj K´ak, “Nacido del Fuego” o K´ak´Sih, “Rana Humeante”, acompañado de un gran ejército a las tierras mayas. Por aquel tiempo, los señoríos mayas se encontraban en una guerra perpetua llena de alianzas.

Los 4 señoríos llamados “los pilares del cielo” que dominaron estos conflictos en el clásico fueron Palenque, Tikal, Copán y Calakmul.

El 14 de enero del 378 d.C., Nacido del Fuego dirigiendo un ejército de hombres armados con lanzadardos libró una batalla para conquistar el señorío más poderoso maya: Tikal.

Ese mismo día capturó a su anciano gobernante Chak Tok Ich´aak, “Gran garra de jaguar”, y lo hizo entrar a las aguas, en otras palabras lo asesinó. También sacrificó a toda la antigua familia reinante para autonombrarse gobernante. Sin embargo el trabajo aún no estaba finalizado, ya que para el 16 de enero del mismo año se libró otra batalla en las afueras del señorío de Uaxactún.

Es fácil imaginar a ambos ejércitos enfrentándose en batalla, cada uno practicando el tipo de guerra que conocía.

Por ejemplo, los ejércitos mayas estaban basados en pequeños séquitos de guerreros armados con lanzas, macanas y escudos que juraban lealtad al Kuhul Ajaw o gobernante. Preferían la guerra cuerpo a cuerpo y el principal objetivo de sus ataques era capturar vivo al general o gobernante de la ciudad enemiga. Mientras que los ejércitos teotihuacanos estaban constituidos de grandes contingentes con un núcleo de guerreros profesionales instruidos y pagados por el estado.

La gran mayoría de estos combatientes usaban el lanzadardos, una palanca de segundo grado con una muesca donde se colocaban y se lanzaban dardos de un metro y medio a dos de largo. Estos proyectiles eran disparados con tal fuerza que se volvían mortales, sin duda atravesando a un hombre de un lado al otro.

Esta información ha sido corroborada por grupos de recreación arqueológica mexicana, al atravesar varios materiales como tablas de madera e incluso lámina con esta técnica. Por estos factores tecnológicos como estratégicos, la victoria fue alcanzada por los ejércitos teotihuacanos.

Estela 5 de Uaxactún.

 

Al poco tiempo de haber consolidado estas victorias, Búho Lanzadardos envió a su hijo llamado Nariz Curva a gobernar en Tikal (379 d. C.).

Al casarse con una “princesa” de la nobleza local fundaron un nuevo linaje. Los primeros años de su gobierno, Nacido del Fuego fue el regente del joven Nariz Curva, quienes al parecer se entendieron bien. Con esta incursión teotihuacana no solo llegaron nuevos gobernantes a las tierras mayas, también llegó el símbolo de la serpiente emplumada, asociado con la fertilidad y con el poder.

Otras importaciones fue el culto al Dios de las Tormentas, el mismo que se conocería como Tláloc entre los náhuas, el uso masivo del lanzadardos, así como la implementación de los elementos arquitectónicos básicos de la cultura teotihuacana: el talud y el tablero. El comercio floreció entre las tierras mayas y el gran estado teotihuacano, beneficiando a ambos.

Yax Nuun Ayin, “Nariz Curva”. sería reemplazado por su hijo Sihyaj Chan K´awil, Cielo Tormentoso, quien sería entronizado el 26 de noviembre del año 411, continuando con la obra de su abuelo y padre, devolviendo a Tikal su grandeza militar, cultural y religiosa, posicionándola como el señorío más poderoso entre los otros tres “pilares del cielo maya”. El misterioso gobernante de Teotihuacán, Búho Lanzadardos, moriría en el 439 d.C. después de un largo reinado, equivalente en años al del faraón egipcio Ramsés II, e incluso enterrando a su propio hijo, Nariz Curva.

Finalmente, es importante comentar que estos hechos están registrados en la estela 31 de Tikal, donde aparece el glifo de Búho lanzadardos como un medallón usado por su nieto Cielo Tormentoso, así como el padre de este último, Nariz Curva, usando su traje de guerra a la usanza teotihuacana. En la estela 5 de Uaxactún aparece Nacido del Fuego, armado con una macana con lajas de obsidiana y un lanzadardos.

Es curioso su tocado globular, el cual va coronado con un ave, posiblemente un quetzal o un búho, haciendo clara alusión a su señor.

Por esta y muchas otras razones, podemos considerar a Teotihuacán el estado más poderoso y rico de Mesoamérica, incluso sobre los mismos mexicas del postclásico tardío, los mismo que pensaban que Teotihuacán había sido construida por gigantes sagrados.

Enrique Ortiz
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