Minuto a Minuto

Internacional El papa pide en una carta a los obispos latinoamericanos que escuchen a los fieles
El papa también llamó a los obispos a evitar que la comodidad, el temor o los intereses personales los alejen de sus comunidades
Internacional Groenlandia destaca que acuerdo con EE.UU. preserva integridad territorial y soberanía
El presidente de Groenlandia destacó que el acuerdo beneficiará no solo la seguridad colectiva de la isla, sino también su desarrollo continuo
Nacional Sheinbaum encabeza homenaje a víctimas de los sismos de 1985 y 2017 en el Zócalo
El homenaje se realizó en el marco del Segundo Simulacro Nacional 2026, que este sábado se lleva a cabo en las 32 entidades del país
Nacional Prevén lluvias intensas y descargas eléctricas en varios estados del país
El SMN pronostica lluvias fuertes a intensas en al menos seis estados debido a la presencia del monzón mexicano e inestabilidad atmosférica
Nacional #VIDEO Lesionan de gravedad a conductor durante altercado en Chalco, Edomex
Un video compartido en redes sociales muestra al conductor de una pipa de agua enfrentándose con otro conductor, quien de acuerdo con reportes trabaja con una plataforma de transporte de pasajeros

En términos fundamentales, son tres los factores que impulsan el crecimiento económico de un país: por un lado, los de producción, que son el trabajo y el capital, y por el otro, la productividad.

Tradicionalmente, el concepto de productividad se asocia con avances tecnológicos; así como con la invención de nuevos productos, herramientas y/o procesos, que contribuyen a una reducción de costos en la extracción de una materia prima y su transformación en un producto terminado. En el agregado, la productividad usualmente se mide como el valor real de la producción —el Producto Interno Bruto (PIB)- dividido entre el número total de horas trabajadas.

Durante buena parte de los últimos 25 años, el incremento en la productividad ha sido uno de los pilares que ha contribuido a que la economía de Estados Unidos se diferencie de otras economías desarrolladas en términos de crecimiento económico. La productividad, además de fungir como motor de crecimiento, también ha impulsado una mejoría en el bienestar de las familias en Estados Unidos.

Entre 1990 y el 2005, el PIB creció a una tasa promedio anual de 2.8%; la productividad tuvo un crecimiento promedio anual de 2.4% en el sector no-agrícola y de aproximadamente 4.4%, en el manufacturero. Sin embargo, desde mediados de la década pasada, la productividad comenzó a desacelerarse.

Esta situación se agravó con la llegada de la gran recesión del 2008-09, pero a diferencia de otros periodos de recuperación económica, la productividad ha continuado su tendencia a la baja, al promediar apenas 1.2%, entre el 2007 y el 2015; cifra por debajo del promedio histórico de 1.5% y muy inferior a 3% de los años posteriores a la Gran Depresión de 1929.

Esta desaceleración, por supuesto, ha coincidido con una etapa de crecimiento económico letárgico y disparejo, durante la cual el PIB apenas ha crecido a un promedio anual de 1.3 por ciento.

A casi nueve años de los inicios de la crisis, la productividad ha detenido su desaceleración y estamos en la antesala de una posible contracción por primera vez en más de 30 años. La gran paradoja es que esto está ocurriendo en una era caracterizada por avances digitales notables que han transformado o están transformando diferentes sectores de la economía.

Para algunos observadores, el problema no se ubica en la productividad per se, sino en la manera en la que estamos acostumbrados a medirla. Mientras que entre 1990 y el 2005 la innovación y los avances tecnológicos tuvieron un impacto notable en el sector industrial y la industria manufacturera, buena parte de la innovación tecnológica reciente está teniendo un impacto más notable en el sector servicios, donde la productividad es mucho más difícil de medir o donde el impacto tarda más tiempo en traducirse en crecimiento económico.

Por ejemplo, los avances tecnológicos del fracking y la perforación horizontal han tenido un impacto directo y medible en la producción de crudo, pero el impacto monetario agregado de innovaciones como Uber o Airbnb en el sector servicios, que hoy se conoce como economía compartida, es mucho más difícil de cuantificar.

Lo que es muy claro es que para poder inferir en la trayectoria de crecimiento de la economía en los próximos años, es necesario entender hacia dónde se dirige la productividad. El problema es que existe un alto grado de incertidumbre sobre el rumbo de esta variable, ya que la innovación está creando disrupciones en sectores enteros de la economía, donde el impacto y la manera de medirlo son aún inciertos.