Minuto a Minuto

Nacional Atentan contra excandidato a la presidencia municipal de Teotihuacán
Este es el segundo ataque del que es víctima José Marcial Arpide, pues en 2021 lo atacaron a tiros y en esa ocasión murió su hijo
Nacional Chihuahua reporta su primer caso de gusano barrenador
Un productor reportó a la Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua que uno de sus ejemplares de ganado presentaba gusano barrenador
Nacional Anuncian modernización de la Línea 3 del Metro CDMX; ¿subirá el costo del boleto?
La Línea 3 del Metro CDMX será sometida a una modernización integral, cuyo proyecto consta de cinco ejes prioritarios
Nacional Se esperan 5 concentraciones hoy miércoles en la CDMX
Estas son las movilizaciones que se esperan este miércoles en diversos puntos de la CDMX
Nacional Clima hoy 15 de julio: surge la tormenta tropical ‘Elida’
El pronóstico meteorológico advierte que la tormenta tropical 'Elida' evolucionará en dos días a huracán

La CNTE ha vuelto a emprender acciones de protesta con impactos que trascienden el ámbito educativo. El sabotaje a las vías férreas, con costos multimillonarios en las cadenas productivas, se da a escasos dos meses del inicio del gobierno del presidente López Obrador. Empoderada, la CNTE ha dejado atrás su alianza electoral con Morena para retomar el camino de sus propios intereses.

Ante ello, de inmediato resurgieron las voces —como las de los líderes empresariales— que reclaman el uso de la “fuerza legítima del Estado”. Argumentan que el nuevo gobierno tiene la legitimidad necesaria y apuntan al compromiso reiterado del Presidente de actuar, siempre y sin distingos, con estricto apego a la ley.

En sexenios anteriores la CNTE aprovechó la muy limitada capacidad de los gobiernos para legitimar el uso de la fuerza pública, una coyuntura que viene desde el 68. Además, aunque la coordinadora es repudiada por algunos sectores de la población, entre los grupos de izquierda siempre ha concitado intensas simpatías. En esas circunstancias la negociación parecía ser el único cálculo correcto frente a la CNTE.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador cambia parte de la ecuación: el Presidente tiene autoridad y la izquierda está en el poder. Pero, aun así, la lógica sigue operando contra el uso de la fuerza pública, si es que esa ruta fuese considerada como opción. Por legítimo que sea, no hay gobierno que quiera aventurarse así con una organización de masas que, además de ser la más numerosa y poderosa en el país, es capaz de poner de cabeza a los estados del sur e incluso a la capital.

Al final, es una cuestión de poder duro y crudo. Ningún presidente querría jugar a las vencidas si el balance de fuerzas no le es claramente favorable, mucho menos si llegó al poder denunciando la represión de sus antecesores y su instinto natural lo aleja de esa salida.

La aplicación de la ley es una exigencia genuina. Y este gobierno no solo se ha comprometido a ello, sino que cuenta con gran legitimidad para hacerlo. Con todo, esperar que salte a ordenar el uso de las fuerzas de seguridad para replegar a la CNTE y desbloquear las vías es tanto como apostarle a lo imposible.