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Jack Ma es uno de los cinco empresarios digitales más ricos del orbe. Podríamos decir que está en el mismo club que Mark Zuckerberg (Facebook), Jeff Bezos (Amazon) Larry Page y Sergei Brin (Google). Podríamos decirlo, pero hay una gran diferencia: Jack Ma no tocó el teclado de una computadora hasta después de cumplir los 31 años.

Nació en una población de provincias en China. Aprendió inglés ofreciéndose cómo guía gratuito de turistas. Así trabajó 9 años. Alguna vez quiso un empleo en Kentucky Fried Chicken. De los 24 aspirantes, 23 fueron aceptados. ¿Adivinen a quién rechazaron?

“Me gusta hablar de mis orígenes porque si yo pude triunfar, 80% de los chinos podrían hacerlo”, contó en una conferencia en el Foro de Davos. La mayor parte del público es asiático. Él es feo y su figura, desgarbada, pero las mujeres lo miran con brillo en los ojos. No son jovencitas. En Davos casi todos los participantes son mayores de 30 años. Parece que se arreglaron para venir a su conferencia. Su fortuna personal supera los 30,000 millones de dólares. Parece sincero cuando dice “No sé cuánto dinero tengo. No importa”.

Su empresa Alibaba tiene más de 300 millones de clientes y realiza 60 millones de transacciones diarias. La forma más fácil de describir su compañía es hablar del Amazon chino sumado al PayPal chino. Eso entraña un riesgo: “Las empresas de Estados Unidos no entendieron que no podían hacer los negocios de Internet en China usando el mismo modelo de negocio”. No es un hombre que sepa computación, jamás ha escrito un código, pero entiende a la gente.

Su meta es crear la mayor plataforma de negocios para las pequeñas empresas. “Quiero hacer una Organizacion Mundial del Comercio Digital, e-WTO”, dijo en Davos. ¿Sabrá que la OMC no sirve?, me pregunto mientras lo escucho.

Claro que lo sabe.

“Las cosas que no funcionan generan oportunidades de negocio (…) Quiero que si una pequeña empresa argentina quiere vender cosas en Noruega, lo haga a través de Alibaba”, dijo Jack Ma.

Su modelo de negocio implica un periodo de gracia de tres años para las empresas que empiezan a usar sus servicios. No es filantropía sino servicio al cliente. Quiere que las empresas sean fuertes y crezcan. Cuando empiezan a pagar las comisiones completas a Amazon, lo hacen a partir de una base mucho mayor. “Mi meta es superar en ventas a Walmart en 10 años. Tener 2,000 millones de usuarios”.

Un hombre tan rico no puede estar en Davos sin hablar de filantropía. Jack Ma dedica 0.3% de los ingresos de Alibaba a proyectos de medio ambiente. Dejó de comer sopa de tiburón, que era su alimento favorito. No vende más productos relacionados con tiburones en su tienda.

¿Tiene proyectos para México?, le pregunto al final de su charla. “Ya estamos ahí, quizá no lo ha notado porque somos digitales”, bromea. “Estaremos ahí, algún día”. China no está lejos de México.