La escuela preescolar José María Morelos y Pavón del municipo de Ocosingo, en Chiapas, compró un cachito de la rifa del avión presidencial que el gobierno no ha podido vender, pero que rifó en una emisión especial de billetes de la Lotería Nacional el año pasado.

Fue una rifa simbólica porque el gobierno tampoco podía rifar un avión que no era asuyo sino que estaba arrendado a terceros, razón por la cual la rifa adquirió aquellos potentes rasgos irreales y justicieros que recordamos.

El Presidente reunió a grandes empresarios en una cena de tamales y aguas frescas para imponerle a cada uno la cuota de compra de 20 millones en cachitos de lotería mientras miles de hospitales y escuelas públicas eran inducidos a comprar solo un cachito de valor mínimo pero cuyo premio, en caso de surte, sería de 20 millones.

Sé que las aritméticas de este criterio no son muy claras, a diferencia de la justicia inmanente en sus proporciones, a saber: que los ricos pagan mucho a cambio de nada y los pobres pueden ganar mucho a cambio de poco.

Es justamente lo que sucedió con la escuela preescolar Morelos y Pavón, pues por un módico e invaloro cachito comprado en aquella rifa, la escuela resultó ganadora de los 20 millones.

El festejo fue mayúsculo y la promesa del premio ganado empezó a hacerse realidad, convirtiendo por unos meses a la escuela preescolar Morelos en una de las más ricas de Mexico.

Padres y maestros empezaron a disponer de aquellos millones caídos del cielo para arreglar la escuela hasta que se presentaron unos personajes miembros de la pandilla de Los Petules, que se dedican a despojar violentamente de tierras de las comunidades de la zona.

Los Petules querían parte del premio presidencial porque andaban urgidos de más armas para seguir su labor redistributiva.

Y fue así como el dinero caído del cielo se volvió un dinero reclamado por el infierno, pues de las exigencias de Los Petules a las amenazas contra los padres y maestros hoy 18 familias de la comunidad de El Nacimiento se han visto obligadas a emigrar ante la presión de Los Petules.

Moraleja: Riqueza sin seguridad trae inseguridad.