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Human Rights Watch ha puesto nombre y rostro a 130 casos de detenciones arbitrarias registradas en Cuba a raíz de las protestas del 11 de julio que sacudieron a la isla (https://bit.ly/3lXirGN).

La lista es el retrato, en 130 viñetas, de un régimen que vigila y castiga por nombre y por calle, y que ha construido su médula represiva con astucia orwelliana.

Las manifestaciones no están prohibidas, pero deben obtener de la autoridad un permiso que la autoridad no concede nunca. La misma lógica regula el reino de la escasez y el racionamiento de la isla: cuando hay, no te toca; cuando te toca, no hay.

Los cubanos viven en el país económico del “hay de todo, pero nada hay” y en el país político del “todo está permitido siempre que tengas permiso”.

La dictadura cubana es minuciosa. Tiene un control vecinal del descontento y, a través de largos años de control y represión, conoce a sus opositores desde que empiezan a serlo, antes a veces de que decidan volverse opositores.

La isla se prepara para librar el 15 de noviembre una gran batalla por la visibilidad de la protesta entre la dictadura y la ciudadanía. Para ese día se ha convocado en la isla una gran movilización que repita y amplíe la del 11 de julio.

El gobierno la ha prohibido, desde luego, por su “intención manifiesta de promover un cambio en el sistema político de Cuba”, lo cual no está permitido.

El mar de fondo de la isla, el mar del descontento, se prepara a echar su resto en esta partida. El gobierno también. La lista de los 130 de Human Rights Watch muestra que la respuesta del régimen al oleaje de julio no fue escuchar, sino sofocar.

Desde aquel día, dice HRW, la isla vive un clímax de “abusos sistemáticos, detenciones arbitrarias, maltratos contra detenidos y juicios abusivos”.

El mensaje de la dictadura rumbo a la movilización del 15 de noviembre es descarnado: en la marea alta de su miedo al descontento, otra vez en palabras de HRW, “todo el que se atreva a criticar al gobierno” será “arrestado, hostilizado, maltratado, censurado”. Todo en nombre de un sueño que se volvió pesadilla.