Hay algo estimulante para el debate de este momento de México en la claridad conque han hablado cinco ex presidentes del PRI contra la contrarreforma eléctrica del actual gobierno. Me refiero a Dulce María Sauri, presidenta del partido entre 1999 y 2002; Pedro Joaquín Coldwell, 2011-2012; Manlio Fabio Beltrones, 2015-2016; Enrique Ochoa, 2016-2018, y Claudia Ruiz Massieu, 2018-2019. Importan varias cosas en esta valiente y clara toma de posición.

Primero, lo que dicen las fechas en que estos personajes presidieron al PRI: 1999-2019. Hablan de la continuidad en su busca de una modernización energética desde principios del siglo hasta que el propio PRI en el gobierno hizo en 2013 la reforma constitucional vigente.

Segundo, la congruencia personal de los ex dirigentes priistas, porque todos ellos estuvieron a favor de la reforma que hoy se quiere derogar y algunos fueron sus eficientes ejecutores, como Pedro Joaquín Coldwell, en la Secretaría de Energía, y Enrique Ochoa, en la CFE. Mal podían callar ahora sin traicionarse. Tercero, sus razones: La iniciativa del presidente López Obrador “solamente nos lleva a un pasado que no es posible recrear”, dijo Dulce María Sauri.

La “expansión y la modernización de la industria eléctrica de México sería infinanciable” si se aprueba la contrarreforma, dijo Pedro Joaquín Coldwell.

Y si la votara a favor, el PRI terminaría siendo “solo un apéndice de Morena”. Sería “quedarse petrificado en el pasado”, dijo Beltrones, lo que para el PRI “significaría su verdadera extinción”.

“El PRI no puede aspirar al futuro si lo que ofrece a los ciudadanos es condenarlos al pasado”, dijo Enrique Ochoa.

“En materia eléctrica no se puede ir para atrás” (las citas aquí: https://bit.ly/3jk17du). Claudia Ruiz Massieu había tomado esa misma posición como senadora, al momento de hacerse pública la propuesta gubernamental.

Creo que en estas voces está presente una de las venas históricas menos reconocidas del PRI, opacada siempre por la cuenta de sus pecados.

Me refiero a la vena del PRI que ha querido la modernización de México, que ha creado muchas de sus instituciones clave, que ha querido dejar atrás los vicios de su propia historia, esos mismos vicios que aparecen hoy travestidos en Morena, y a los que al parecer el actual gobierno quiere regresarnos.