La campaña fascistoide de listar a “traidores a la patria” con fines persecutorios, sigue viento en popa en el gobierno y en su partido. Un no muy inspirado orador habló de ejercer contra los señalados “fusilamientos pacíficos”.

El presidente le dio lectura pública a las causales del delito en cuestión. Sorprende la cantidad de prevenciones insensatas y matices paranoides que los legisladores lograron colar en ese texto.

Asumiendo el análisis de la ley misma, como ley vigente, el ex ministro de la Corte José Ramón Cossío hizo una detallada explicación de la improcedencia judicial del delito respecto de los legisladores acusados. https://bit.ly/3vkxEXj  Para empezar, porque están protegidos por el fuero legislativo.

Si quisieran juzgarlos, tendrían que desaforarlos a todos.

Pero no basta para esos efectos con la acusación genérica. Debe sustanciarse en cada caso la conducta delictiva específica, asunto imposible de precisar tratándose de una votación colectiva en el Congreso.

La improcedencia judicial del asunto es muy clara y sería una ingenuidad suponer que se le escapa al gobierno, lo cual deja el episodio en lo que es: una toma de posición discursiva para la batalla política.

Se trata, lo sabe todo mundo, de pintar a la oposición como traidora y al oficialismo como patriota para facilitar la descalificación electoral camino al 2024. El gobierno quiere saltar de la grosera dicotomía Neoliberales vs. Cuatroteístas hacia la más simple de Traidores vs. Patriotas.

Creo que la elección del 24 será demasiado compleja, en su diversidad territorial y electoral, como para imponerle una dicotomía tan simple. Yo no veo en esto sino la búsqueda exasperada de una varita mágica que haga simple lo plural, binario lo diverso, y devuelva al oficialismo la iniciativa y el entusiasmo que ha perdido. Por lo demás, la palabra traición es exigente también con quien la usa.

Si a traiciones vamos, lo más parecido a una traición que hayamos escuchado en los últimos días, en su modalidad de sumisión a los dictados de un gobierno extranjero, es la versión de Trump sobre cómo obligó al gobierno mexicano a poner 20 mil soldados a su servicio para contener el tránsito de centroamericanos, pero también de mexicanos, por nuestro territorio.

La palabra traición es traicionera.