Minuto a Minuto

Nacional Atentan contra excandidato a la presidencia municipal de Teotihuacán
Este es el segundo ataque del que es víctima José Marcial Arpide, pues en 2021 lo atacaron a tiros y en esa ocasión murió su hijo
Nacional Chihuahua reporta su primer caso de gusano barrenador
Un productor reportó a la Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua que uno de sus ejemplares de ganado presentaba gusano barrenador
Nacional Anuncian modernización de la Línea 3 del Metro CDMX; ¿subirá el costo del boleto?
La Línea 3 del Metro CDMX será sometida a una modernización integral, cuyo proyecto consta de cinco ejes prioritarios
Nacional Se esperan 5 concentraciones hoy miércoles en la CDMX
Estas son las movilizaciones que se esperan este miércoles en diversos puntos de la CDMX
Nacional Clima hoy 15 de julio: surge la tormenta tropical ‘Elida’
El pronóstico meteorológico advierte que la tormenta tropical 'Elida' evolucionará en dos días a huracán

La toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador tiene muchas lecturas. Me quedo con la conexión íntima que tiene con la gente y que vimos en las calles, en los recorridos y en el Zócalo. Un vínculo que él mismo rescató en su discurso cuando le pidió al pueblo que no lo dejara solo: “Sin ustedes, los conservadores me avasallarían fácilmente, pero con ustedes me van a hacer lo que el viento a Juárez”.

Esa conexión apunta a un cambio radical en la forma de anclar políticamente al gobierno. Después de los acuerdos cupulares, las negociaciones entre partidos y el reparto de recursos públicos, ahora se vislumbra un poder sustentado en la movilización popular.

El Pacto por México fue el ejemplo más claro de la lógica cupular; una alianza del gobierno con las dirigencias de los partidos para romper las trabas impuestas por los gobiernos divididos, y de la que nada se supo hasta su anuncio oficial. El planteamiento ahora es remplazar estas negociaciones por la convocatoria directa al pueblo. Es como si transitáramos del Pacto por México a un pacto con México.

El planteamiento remite a la política de masas del cardenismo, cuando en aras de consolidar el poder, sacudirse a Calles y enfrentar a latifundistas y corporaciones extranjeras, el presidente recurrió a la organización y movilización de obreros y campesinos. Para el presidente López Obrador, la lucha contra el neoliberalismo y los conservadores seguramente no es menos importante que la que se libró en aquellos años.

Entonces, la movilización popular fue canalizada por las grandes organizaciones de masas que acabaron constituyendo los pilares del partido oficial. Hoy, el llamado al pueblo es directo, sin intermediarios.

La conexión política más fuerte se da con esa parte del pueblo que constituye su base y que responde a sus llamados. Esta lógica, anclada en la movilización social, es la que hemos atestiguado en las recientes consultas y es la que seguramente veremos a lo largo del sexenio.

La emoción social que observamos el sábado en el Zócalo no solo demuestra la estrecha conexión entre el presidente López Obrador y la gente, sino el gran capital político del que dispone para tratar de construir un nuevo régimen.