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El tema central que atrapa la atención de los electores estadounidenses es su situación económica, incluso por arriba del tema de la pandemia de Covid-19.

Eso es algo que tiene perfectamente claro el actual presidente, Donald Trump, y por eso desde su primera campaña centró sus promesas y sus mentiras de campaña en ese tema.

Su oposición a China, al libre comercio, el muro, los impuestos, todo tiene que ver con la manera en que pueda convencer a sus electores que es su deseo poner más dinero en sus bolsillos.

Hace cuatro años Trump tuvo la suerte de encontrar una economía en pleno proceso de expansión. Estaba claro que, quien gobernara los cuatro años siguientes, lo haría con la ventaja del crecimiento económico.

Pero en cuatro años la situación cambió radicalmente y todo el discurso construido por Trump, con todos esos adornos bravucones y populistas, se vino abajo con la pandemia.

La economía, que mantenía una expansión sostenida, entró en el terreno incierto de una enfermedad que paralizó las actividades económicas e hizo a millones perder sus empleos y sus ingresos.

Y en la medida en que la economía cae, su aprobación baja. Por eso es que no hay que descartar que el candidato republicano desempolve algunos de sus más absurdos planteamientos que le funcionaron muy bien con su base en la elección pasada.

El debate de esta noche entre Trump y el candidato presidencial Demócrata, Joe Biden, podrá tener de todo, pero la base será la pandemia y las consecuencias económicas.

Y entre los argumentos favoritos del republicano está aquel sobre los migrantes y cómo llegan a su país a quitar oportunidad a sus propios ciudadanos. Y como los populistas gustan de crear ideas simples que se repitan fácilmente, volverá a la cargada con su muro y los delincuentes que llegan del sur.

Lo que quizá podremos descubrir esta noche, o en algún otro momento cercano, es qué piensa Joe Biden de México, la migración y hasta de la colaboración del gobierno mexicano con los intereses estadounidenses.

Claramente la dupla Joe Biden-Kamala Harris no podrá ser partidaria de un muro con tantos inconvenientes presupuestales y ecológicos. Pero, ciertamente, tampoco habrán de ser tan empáticos con un gobierno como el mexicano tan cercano a Trump, al populismo y a las ideas arcaicas.

Entonces, el posicionamiento que haga el candidato demócrata, posiblemente esta noche, sobre su eventual relación con México será algo que valga la pena seguir.

Porque si bien no tendrá la estridencia y nivel de grosería de Trump, hemos visto cómo otros demócratas más discretos han sido más estrictos en la relación con México.

Así que en el debate de hoy podríamos esperar, en todo caso, alguna referencia vaga de la relación bilateral México-Estados Unidos. Aunque ese es un tema que allá realmente no les quita el sueño.

Pero acá estaremos atentos a conocer un poco más de Biden y a escuchar lo de siempre de Trump.