Escribir

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Héctor Aguilar CamínDía con día

Mis libros siempre se ponen difíciles al empezar y al terminar. El inicio siempre es extraño porque no está claro lo que hay adelante ni si vale la pena

Para Mateo

Vanessa Robles es la periodista encargada de hacer las entrevistas a 100 escritores iberoamericanos que editará este año la FIL de Guadalajara, con retratos de Maj Linström. Me pregunta.

P: Todos tenemos trabajos que a veces se ponen difíciles. ¿Podría describir cómo es uno de esos momentos en su oficio?
R. Mis libros siempre se ponen difíciles al empezar y al terminar. El inicio siempre es extraño porque no está claro lo que hay adelante ni si vale la pena. El cierre siempre es angustioso porque hay que terminar y uno tiene la impresión, siempre, de que se ha quedado atrás de lo que se propuso. La obra es la calavera de la concepción, como decía Walter Benjamin. Terminar un libro es de muchas maneras resignarse a que no puede ser mejor. La felicidad de escribir está en el medio, cuando uno escribe en velocidad crucero y lo que está escribiendo resulta más real que lo real. Dije felicidad. Dejémoslo en concentración: estar concentrado es una forma de la felicidad.

P. ¿Cómo es su proceso creativo? ¿Toma apuntes? ¿Lee?
R. Sé que voy a terminar un libro cuando todo lo que sucede a mi alrededor, todo lo que leo, todo lo que oigo parece material útil para lo que voy escribiendo. Hace ya varios libros que escribo sin cuidarme. Hago un guion y lo sigo, pero cambiando mucho las ideas originales. No voy siguiendo paso a paso un plan. Pero en casi todos mis libros he escrito el final mucho antes de estar cerca del final. Voy escribiendo lo que quiere ser escrito, sin privarme de ninguna ocurrencia. Luego, al mismo tiempo, está el trabajo de limpiar y ordenar. Desde el principio de la escritura, tachar es crear y escribir es reescribir.

P. ¿Existe alguna obra de otro autor que le habría gustado escribir?
R. Muchas. Uno se hace escritor por admiración y por vanidad: por la admiración que le provoca lo que lee y por la vanidad de pensar que uno podría escribir algo así. A mí me hubiera gustado escribir el primer capítulo de Ana Karenina… y luego el segundo y el tercero…

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