De palabra y de hechos, el Jefe de Estado ha tomado una decisión que marca para siempre su gestión como gobernante: dejar de comportarse como Jefe de Estado de todas y todos, para volver a sus orígenes políticos de activista combativo, incendiario y polarizador:

1.- Ha ofendido siete mil cuatro veces, con su verbo furibundo, a más de la mitad de los mexicanos.

2.- El día 27 encabezará una manifestación callejera, de una parte de los mexicanos contra otra parte de los mexicanos, abandonando así la investidura constitucional que lo obliga a representar al país entero.

Un comportamiento inquietante para la paz social, pues coincide con la compra, por el Ejército, de 2.8 millones de granadas de gas lacrimógeno, de las que se usan para dispersar manifestaciones: el Ejército al que el presidente metió en la gobernanza civil y convirtió en la mayor empresa de negocios del Estado.

El mismo Ejército cuyo jefe, el general secretario Crescencio Sandoval, ordenó a todos los mexicanos, desde la Plaza de la Constitución, unirse al proyecto político del presidente, aunque existan diferencias de pensamiento, porque, según el militar, “hay que trabajar en un mismo objetivo”.

Bueno, ese general va a comprar millones de granadas antimotines. Es natural pensar que, si las usa, será contra quienes no trabajen por lo que él considera “un mismo objetivo”, que es, según su libre inspiración, “el proyecto de nación que está en marcha”. Son truenos con los que resulta difícil dormir.

Y la molestia del presidente. “Ya me enojé, me voy”, dijo el miércoles en su conferencia matutina, tras repetir parte de su lista de siete mil cuatro injurias. Se trata de un resentimiento personal del mandatario contra miles de millones de sus gobernados, y coloca a México sobre un polvorín social de rencores y odios.

Veamos la lista de insultos del Jefe del Ejecutivo, recopilada por Luis Estrada en la conferencia matutina, un promedio de 114 minutos diarios dedicados en gran medida a la ofensa, el epíteto, la burla y la banalidad de la maldad, al llenar de acusaciones a quien se le ocurra, con el argumento de asumirse como víctima.

–Hipócritas: 193 veces

–Conservadores: Tres mil 74

–Racistas: 163

–Clasistas: 113

–Corruptos/corruptazos: 761

–Aspiracionistas: 45

–Déspotas: 7

–Rateros: 36

–Deshonestos: 44

–Neoliberales: Dos mil 443

–Simuladores: 5

–Ladinos: 13

–Sabiondos: 27

No posee la instrucción teórica para hacerlo con conocimiento de causa (no es filósofo), pero por instinto político, repite sin saberlo filosofías históricas venenosas: del marxismo, que fomenta la lucha de clases; la del totalitarismo, que propugna la inquina; soberanismo, que impulsa el nacionalismo; y conservadurismo, que aviva el tradicionalismo evangélico.

En esas está México.