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Epigmenio Ibarra le ha hecho un favor a nuestra discusión pública con su columna de MILENIO: “Los días que estremecen a México”. (“9/5/2020).

Ibarra ha dicho con todas sus letras lo que muchos sospechan pero no todos se atreven a decir, entre ellos quien esto escribe: que lo que quiere hacer López Obrador es una Revolución.

Pacífica, aclara Ibarra, pero una Revolución. De acuerdo, salvo que no hay revoluciones pacíficas, aparte de las científicas, las tecnológicas y las de los grandes éxitos económicos.

La verdad es que, aclarado el propósito del gobierno, se aclara lo demás. La intimidad amistosa y la identidad ideológica de Epigmenio Ibarra con el Presidente permite asumir su texto como un saber de primera mano.

Celebro su claridad, nos ahorra los caminos de la adivinanza y análisis de las intenciones de López Obrador, pues Ibarra no deja lugar a dudas respecto de a dónde va su amigo el mandatario.

Cito:  “¿Transformación es un eufemismo?”, le pregunté a López Obrador mientras, el otro día, con la cámara al hombro, lo seguía haciéndole una entrevista. Se detuvo, lo pensó un poco: ‘El objetivo de una revolución —respondió— es la transformación’”. De acuerdo, salvo porque esas palabras no son sinónimos: Revolución es revolución. Transformación es transformación.

Tanto es así que, a la hora de buscar un referente histórico para la revolución de la que habla, Epigmenio Ibarra cayó en la Revolución rusa y en la cita de su cronista prematuro, John Reed: “Apresurémonos, amigos, a terminar la revolución; aquel que la prolongue demasiado no cosechará sus frutos”.

Cobran sentido así las expectativas de Epigmenio: “México habrá de vivir días y meses estremecedores y luminosos. La atención del mundo se volcará sobre nosotros”.

Así cobra sentido también la prisa destructiva del Presidente, su decisión de arrasarlo todo para hacer . . . una revolución. Entendido, salvo por estas palabras de Marx (18 Brumario): “Hegel dice que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen en ella, como si dijéramos dos veces. Le faltó agregar: una vez como tragedia, otra como farsa”

.¿Qué diría Marx de la revolución en marcha de México? ¿Tragedia? ¿Farsa? ¿Las dos?