Mañana el Inegi, a primera hora, va a dar a conocer un dato que puede explicar por qué ha resultado muy conveniente jalar la marca de la discusión pública hacia problemas donde no los hay, como el falso debate en torno a la UNAM.

Este viernes tendremos la primera lectura del comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre del tercer trimestre del año y, salvo algún milagro inesperado, todo apunta a un dato negativo.

La peor parte vendrá con la confirmación del freno en el rebote del sector terciario de la economía donde se concentra la mayor actividad económica del país y donde más profundo y extendido fue el impacto económico tras el confinamiento por la pandemia de Covid-19.

Puede haber muchas explicaciones que exculpen al gobierno de la responsabilidad de ese freno en la recuperación. La más aceptable será el rebrote del verano por la variante Delta del Sars-Cov-2 que llevó otra vez a los consumidores a pensar dos veces si debían salir de sus casas y comprar.

Pero algo pasa con esta administración que parece sentir un complejo de culpa, incluso en aquellas cuestiones que pudieran no estar a su alcance. Esto lo vemos claramente en los precios de los energéticos, una situación de carestía global ha llevado a la 4T a tomar medidas como si fuera decisión de política pública subir las gasolinas y el gas.

Aunque en este varapalo que se habría llevado la recuperación económica durante el pasado trimestre sí hay una buena dosis de responsabilidad del gobierno de López Obrador.

Si tomamos como referencia a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y a su secretaria general, Alicia Bárcena, como referencia, quien además está en la simpatía del Presidente, podemos identificar dos errores de este gobierno.

Primero, Bárcena ubica a la Inversión Extranjera Directa como el eje de recuperación de la región por su evidente promoción de los empleos. Pero en México la política parece la contraria, al menos si atendemos a los niveles de Inversión Fija Bruta y confianza empresarial.

Hay que ver, también, las políticas de gobierno y las propuestas legislativas del Presidente que tienden a marginar a los inversionistas privados para darle prioridad al gasto público, en sentido contrario de toda lógica global.

Y también con datos de la Cepal, una de las fórmulas de la recuperación del mercado interno en la región fue la aplicación de 195 medidas de transferencias monetarias y 103 medidas de transferencias en especie a la población en 31 de los 33 países de la región. Sí, el gobierno de México fue uno de los dos países de la región que dejó sola a su gente.

Así que, si desde el gobierno se esperaba una recuperación automática, como por efecto de magia, pues no será tan sencillo. La persistencia de la pandemia, los cuellos de botella en muchas actividades industriales, las presiones inflacionarias y la destrucción de cadenas en el sector terciario harán más difícil y vulnerable ese rebote que eventualmente lleve a la recuperación y a un deseable crecimiento de la economía.

Por lo pronto, si mañana le piden que voltee a otro lado, primero hay que conocer el dato del PIB antes de distraerse nuevamente.