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El dictador de Venezuela Hugo Chávez empezó su camino con un discurso emotivo, que no congruente, que logró convencer a millones de ciudadanos que estaban cansados de la corrupción de los regímenes anteriores.

Con el pueblo entregado a la fe chavista, no fue difícil pasar a las medidas autoritarias. Marcó una doctrina de cómo se tenía que comportar su pueblo, decidió qué era bueno y qué era malo para la gente. Redactó una nueva Constitución que marcó hasta los comportamientos personales y espirituales. Así empezó la debacle de un país rico que hoy vive en una crisis humanitaria.

Chávez pudo con todos menos con el cáncer y su dictadura degradó en su sucesor Nicolás Maduro, quien además de acelerar la debacle venezolana… habla con los animales.

Hace algunos años Maduro sorprendió al mundo, y deleitó a los psiquiatras, cuando se puso a hablar con un pájaro que aseguraba se trataba del espíritu de Hugo Chávez.

Ahora se puso a hablarle a un caballo del que, además, esperaba respuesta. Hay que verlo pretendiendo un diálogo con el equino mientras éste se estimula ante las palabras dulces del dictador.

Parece una rutina de comedia, pero realmente es la muestra de cómo un país fracasó en la posibilidad de ponerle límites al poder para derivar en un sujeto enloquecido.

En lo que va de siglo, el régimen venezolano ha perseguido a opositores, a científicos, a periodistas, a la clase media, a cualquiera que no avale la guía única de la verdad bolivariana.

Hugo Chávez se sentó en la silla presidencial desde el inicio de este siglo a polarizar a la sociedad venezolana, a crear una falsa lucha contra cualquiera que tuviera una vida económicamente holgada.

Se encargó el dictador de hacer creer a su amplia base de seguidores que había una conspiración en su contra por parte de cualquiera que se le opusiera o simplemente no se plegara a su palabra.

A partir de ahí, empezó a usar al poder Legislativo, a los órganos de procuración e impartición de justicia para perseguir a sus opositores, a los que calificaba como enemigos de la patria.

Chávez criticó y estableció un cerco presupuestal a las universidades autónomas de su país porque él creía que la educación bolivariana era la mejor forma de controlar ideológicamente a los jóvenes que se derechizaban con los modelos educativos existentes.

Destruyó la propiedad privada, nacionalizó todo lo que pudo y condenó a su país a un espiral de caída del que no saldrá en muchas generaciones.

Cuando murió el dictador su sucesor no ha hecho otra cosa que profundizar la división, el odio social y el control férreo en un país donde hoy la pobreza de ingresos alcanza a 95% de su población y la pobreza extrema alcanza a tres de cada cuatro venezolanos.

El país con la reserva petrolera más grande del mundo tiene que contemplar su autodestrucción porque no supo detener a tiempo a un régimen que los destruyó y que hoy, en el colmo de la locura, permite a su dictador dialogar con un caballo y ser el hazmerreír del mundo entero. Mundo que, por cierto, no hace tampoco nada por salvar de la desgracia a un país como Venezuela.

Un país rico, pero pobre
Petróleo

El país con la reserva petrolera más grande del mundo ve su autodestrucción porque no supo detener a tiempo a un régimen que los destruyó.

Universidades

Maduro estableció un cerco presupuestal a las universidades autónomas de Venezuela para evitar “derechizar” a los jóvenes.

Los Poderes

Chávez utilizó al poder Legislativo, a los órganos de procuración e impartición de justicia para perseguir a sus opositores.