Si en ese voto solitario y recurrente del subgobernador del Banco de México hay motivaciones políticas, debería atender a lo contento que está el Presidente con que se cuide que no nos llegue la inflación y con que no hay “devaluación” del peso frente al dólar.

En el descaro, el presidente Andrés Manuel López Obrador se queja de la ayuda que recibieron los ciudadanos en otros países para enfrentar la crisis y acusa que ese incremento en la liquidez está calentando la economía y por eso, dice, hay inflación y, por lo tanto, debemos cuidar que no nos afecte la inflación porque no deja crecer la economía.

Todo esto dijo apenas en la conferencia matutina de ayer. Y también la Reserva Federal de Estados Unidos recién publicó la minuta de la más reciente reunión de decisión de política monetaria del Comité de Mercado Abierto donde dejan ver su preocupación porque las presiones inflacionarias duren mucho más allá de lo originalmente previsto.

Así que, ahí hay argumentos políticos emanados desde la fuente de la inspiración de la 4T y argumentos técnicos-monetarios desde el banco central que marca la pauta a nivel mundial.

Porque vaya que resultó un poco radical que el subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel, argumentara que aumentar las tasas de interés, en esto que llamó coyuntura, resultará inefectivo e ineficiente.

Ya en junio pasado el mismo Esquivel Hernández había calificado de precipitada la decisión mayoritaria de iniciar un proceso de incremento en la tasa de interés de referencia de 4 a 4.25 por ciento. En esa ocasión fue de la mano de la también ex integrante del equipo de López Obrador, Galia Borja, quien así se estrenó en el Banco de México.

En la reunión de agosto otra vez los dos cercanos al presidente López Obrador votaron en contra de aumentar la tasa de 4.25 a 4.50 por ciento. Esquivel estaba segurísimo de que las presiones inflacionarias eran temporales y que aumentar la tasa de interés era una mala señal al mercado por parte del Banxico.

Pero en esta pasada reunión de decisión de política monetaria Esquivel se quedó solo con su voto contrario a la mayoría. Galia Borja, aun en el anonimato de las minutas, dejó ver la necesidad de una acción preventiva de la política monetaria ante la situación internacional, y por lo tanto ahora sí votó a favor del aumento en la tasa interbancaria a un día de 4.50 a 4.75 por ciento.

El Banco de México tiene un mandato casi único que es cuidar la estabilidad inflacionaria y el mundo tiene un problema: la inflación, que está alta y no parece tan temporal.

Y si no son suficientes los argumentos de los que saben, ahí está el Presidente intuyendo lo negativo que resulta la inflación para la economía y por lo tanto para su causa política.

El banquero solitario en estos tiempos de inflación no afecta tanto la imagen de la Junta de Gobierno, que no ha logrado unanimidad en estas decisiones tan difíciles y quizá impopulares de subir el costo del dinero, porque, como bien dice el propio Esquivel, la claridad comunicativa de sus argumentos deja ver al mercado un sesgo político en su votación.