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El director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, cometió un error que puede complicar más las posibilidades de que transite su contrarreforma energética por el Congreso, sobre todo porque puede provocar daños internos.

Crecido por la polémica del tema y la defensa total del presidente Andrés Manuel López Obrador, Bartlett se dejó ver como el autor de esta aberración, recordó que todo es una compilación de sus fobias a la iniciativa privada y se mostró autoritario e intolerante con los afectados.

Fue tanta la soberbia de querer asumir la paternidad de este monstruo que amplió una grieta que ya de facto tiene la 4T.

No va a indemnizar a las empresas que resulten afectadas por la contrarreforma dijo Bartlett, descalificó lo que puedan decir los acuerdos internacionales, como el T-MEC, e hizo retroactiva a la Constitución. Lo que sea para que cuadre la contrarreforma.

Estos dichos arrogantes, que ponen los pelos de punta a los mercados, también alertaron a un experto en derecho que, además, tiene voz y voto en la contrarreforma. Y, como añadidura, ha quedado fuera del juego sucesorio del presidente López Obrador.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, el morenista Ricardo Monreal, le dijo a Bartlett, con ese lenguaje propio de los políticos, que debería mantener el recato y la prudencia porque es al Congreso al que le toca aprobar las modificaciones constitucionales.

Tal parece que la soberbia del director de la CFE le hizo creer que los legisladores, empezando por los afines, sólo son un trámite para su contrarreforma.

Salió Bartlett a los reflectores para dejar claro que toda la esencia de este pretendido daño al país es una recopilación de sus posturas durante varias décadas, con lo que marginó también al resto del gabinete involucrado en la contrarreforma.

El estatismo ha sido la obsesión de Manuel Bartlett, lo ha dejado ver desde que era priista, hasta ahora que se exhibe como ese viejo lobo de la política que hace que el propio presidente López Obrador sirva a sus obsesiones personales.

Es ampliamente sabido que ningún funcionario público que viva bajo el ala presidencial de la 4T puede tener autonomía de pensamiento o de palabra. No hay posibilidades de que algún secretario de Estado pueda organizar una conferencia de prensa para tratar temas relacionados con las áreas de su competencia.

El modelo es simple, un grupo de elegidos puede llevar su mensaje a la tribuna única de la mañanera siempre con la supervisión presidencial, algo que tienen que notar las cámaras de la televisión.

Pero Manuel Bartlett no, convocó a su conferencia para dejar constancia de la autoría de la contrarreforma eléctrica. Hizo a un lado la imagen de López Obrador y se excedió en sus dichos. Ahora tiene que pagar una factura interna.

La respuesta de Ricardo Monreal no puede quedar sólo como un tuit más del senador, es la apertura de una puerta para escuchar otros puntos de vista más recatados y prudentes de la contrarreforma donde tiene, necesariamente, que darse cuenta de que el salto al vacío estaría garantizado.

Pero, sobre todo, abre un debate al interior del monolito gobernante para saber si efectivamente los legisladores alineados al gobierno federal son simplemente ornato ante la contrarreforma que hoy queda claro es una obsesión de Manuel Bartlett.