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Sin una negociación fructífera de un acuerdo comercial con el gobierno de Estados Unidos no hay posibilidades de cumplir con las metas económicas que se ha fijado el gobierno federal y lo saben.

Y todo va a depender de lo que decida Donald Trump respecto al futuro del actual acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

La baraja de posibilidades va desde su ratificación hasta el rompimiento de cualquier pacto de comercio preferente. Cruza por mantener un acuerdo trilateral o buscar entendimientos bilaterales con las reglas que básicamente imponga Washington.

La mejor decisión del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es apostar todo a mantener esa integración, en los mejores términos posibles, así sea con altos costos.

Por ejemplo, ¿quién quisiera tener un pleito comercial con China ante la Organización Mundial de Comercio por la aplicación de aranceles? Pues, justamente quien tiene que apostarlo todo a la agenda del principal socio comercial que marca esa dirección.

El hecho de imponer esas barreras a un proveedor que, con sus precios bajos, había permitido que consumidores de menores ingresos tuvieran acceso a más productos, es una decisión poco popular.

Los aranceles a los productos chinos pueden ser inflacionarios y no garantizan que con ello Estados Unidos decida mantener una buena relación con México en materia comercial.

Nadie puede saber a estas alturas cuál es el futuro del T-MEC porque está claro que muchas de las decisiones dependen del estado de ánimo del Presidente de Estados Unidos.

Hoy, sin embargo, puede haber algunas señales del futuro de la relación de América del Norte con la visita del primer ministro canadiense, Mark Carney, a La Casa Blanca.

Hay coincidencia entre los gobiernos de México y Canadá de buscar el reforzamiento, a través de la revisión, del acuerdo actual. Pero la ventaja la lleva Donald Trump y si es su decisión romper el bloque para acordar pactos bilaterales, ese será el futuro de la región.

Estados Unidos arguye el incumplimiento por parte de México de diferentes cláusulas del pacto trilateral, lo cual es absolutamente cierto y mucho tiene que ver con el lastre ideológico del régimen actual.

Jamiesson Greer, Representante Comercial de Estados Unidos, saca la lista de los incumplimientos de México en materia agrícola, energética y telecomunicaciones, y marca las diferencias que tienen con Canadá como una forma de indicar que el camino futuro se ve más bilateral que regional.

Pero si alguien ha incumplido el espíritu mismo del acuerdo es Estados Unidos con sus aranceles y castigos en caso de un intento de reciprocidad.

Hay incluso quien le pide al gobierno mexicano que documente la larga lista de incumplimientos por parte de Estados Unidos para que vean que ellos también han fallado.

Eso no sirve de nada, lo primero que ya se perdió aun con el T-MEC vigente es la falsa sensación de sociedad, de un acuerdo entre pares, eso no es posible bajo el yugo de Trump.

Sin embargo, apostar por mantener alguna relación con Estados Unidos, así sea alejando a China, cediendo en temas de migración y seguridad, aceptando un pacto bilateral, con condiciones en determinados sectores, es lo mejor para una economía que depende de ese motor externo para crecer.