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México perdió una oportunidad de lograr una integración energética más estrecha con América del Norte en la renegociación del acuerdo comercial que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

A la par de las manufacturas y todo lo demás, se impulsó un acuerdo energético. Justo en ese proceso de negociación ganó las elecciones presidenciales Andrés Manuel López Obrador y las instrucciones fueron desechar cualquier intento de integración.

Un acuerdo tiene reglas claras, el pacto energético daba a las empresas energéticas establecidas en México ventajas en aquellos mercados, incluido Petróleos Mexicanos que habría tenido una rendija para mejorar su crisis financiera.

Pero las ideas arcaicas de la 4T y ese intento de regresar a un pasado estatista en muchas áreas, especialmente la energética, le cerraron a México esa puerta. Estados Unidos y Canadá sí suscribieron ese pacto energético y nuestro país quedó fuera.

Pero la historia no acababa en poner a México intencionalmente en desventaja, la idea de este gobierno es claramente marginar a los competidores privados para regresar a las empresas estatales los mercados que no supieron cuidar y que difícilmente podrán atender de manera eficiente.

López Obrador tiene la idea, fija como muchas otras, de que durante el 2021 habrá de impulsar una contrarreforma energética y también una reforma fiscal. Lo estableció como un objetivo desde antes de ganar las elecciones.

La realidad es que hoy no tiene una mayoría calificada en el Senado para impulsar cambios constitucionales, aunque sí ha tenido mecanismos para hacer del PRI un aliado que quizá ha conseguido con la vieja técnica de la “manita de puerco”.

Y sí, como adelantó la semana pasada, buscará en su momento una reforma constitucional que regrese al Estado el negocio energético, es porque el presidente sigue creyendo que en las elecciones del próximo año ampliará, o al menos conservará, su mayoría en la Cámara de Diputados.

Lo único que adelanta es que la línea discursiva de la campaña de Morena será un absurdo mensaje de defensa de la soberanía energética o alguna barbaridad similar.

Pero en lo que lo intenta, por esa vía legal e institucional, la 4T ha recurrido a toda clase de artimañas para violar los derechos de los particulares en su libre empresa en el sector energético.

La carta que recién hicieron llegar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, 43 legisladores, tanto demócratas como republicanos, condenan las prácticas tramposas del gobierno mexicano en el sector energético que han afectado a las empresas estadounidenses.

El grado de explosividad de un mensaje así a una semana de las elecciones es muy alto y difícilmente Trump y el propio candidato demócrata, Joe Biden, podrían evadir un pronunciamiento respecto a las intensiones estatistas de su vecino del sur.

Las acciones del gobierno estadounidense podrían esperar a los resultados electorales, pero es muy difícil creer que cualquiera de los dos candidatos presidenciales deje que en México se afecten los intereses de empresas estadunidenses que han invertido miles de millones de dólares en este país.

Además del migratorio, el energético parece como un aspecto de importantes discrepancias entre ambos países en los meses por venir.

Discrepancia energética

La carta que recién hicieron llegar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, 43 legisladores, tanto demócratas como republicanos, condena las prácticas tramposas del gobierno mexicano en el sector energético que han afectado a las empresas estadounidenses.

Las acciones del gobierno estadounidense podrían esperar a los resultados electorales, pero es muy difícil creer que cualquiera de los dos candidatos presidenciales deje que en México se afecten los intereses de empresas estadunidenses que han invertido miles de millones de dólares en este país.

Como adelantó AMLO la semana pasada, buscará en su momento una reforma constitucional que regrese al Estado el negocio energético, es porque el presidente sigue creyendo que en las elecciones del próximo año ampliará, o al menos conservará, su mayoría en la Cámara de Diputados.