Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El fotoperiodismo y su valentía

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

Estamos acorralados entre el miedo y la muerte, saturados de información y como nunca antes de mensajes de condolencias tan cercanos que el alma se nos ha estrujado tantas veces durante estos dos primeros meses del año

Estamos acorralados entre el miedo y la muerte, saturados de información y como nunca antes de mensajes de condolencias tan cercanos que el alma se nos ha estrujado tantas veces durante estos dos primeros meses del año.

Vivimos encerrados, pero con la máxima distinción de ver todo lo que sucede cerca o lejos, las imágenes se transmiten tan rápido que se repiten por mensajería y redes sociales.

Nos enteramos de lo que sucede en Nueva Zelanda, en la India, en Londres, en Cuba, en Argentina, en Canadá, en Estados Unidos, sin frontera alguna sabemos y eso nos nubla, nos regresa a cerrar las puertas y alargar el concepto tan vago que hoy es “cuarentena”.

Los fotoperiodistas y periodistas se han jugado la vida, casi como los propios médicos en la primera línea que atienden valerosamente al COVID-19, ese virus invisible pero asfixiante y ladrón de vidas.

Hay una enorme lista de ellos que han perdido la vida también haciendo su trabajo, saliendo a cubrir de día y de noche los casos más duros y vividos en el interior de los hospitales o en los hogares propios de quienes han decidido enfrentar la enfermedad con recetas caseras, consejos distribuidos por mensajería o porque no encontraron cama en algún hospital cercano.

La ineficacia de las autoridades, el menosprecio a la muerte y la impasibilidad de personajes que toman un micrófono solo para redundar en falsa información.

Esa también ha sido fotografiada, grabada, reporteada e investigada por muchos periodistas que están apostando al cubrebocas, a una careta y a su equipo de trabajo para salir todos los días a hacer lo suyo.

Es por eso que vemos lo que vemos y nos mantenemos informados con imágenes que sobresalen y retenemos en el recuerdo.

Nuestra memoria visual del año 2020 y 2021 no solo son de los momentos propios e íntimos, sino de lo que el mundo entero está enfrentando y aprendiendo a sobrevivir.

Durante este tiempo muchos fotoperiodistas han compartido fotografías duras y llenas de dolor de los entierros, de las pérdidas de padres, madres, abuelos e hijos a causa del COVID-19.

Insisto, hemos sido testigos visuales de casi todo, pero poco habíamos visto esta perspectiva de un entierro.

Simular estar bajo tierra, como si esa pala de polvo nos enterrara a usted y a mí. Como si así fuera el último mirar y el último respiro sin que nos cubran el rostro entero.

Víctor Medina quien es el autor de la imagen, es un ejemplo, como muchos de los que deciden ir más allá de la cobertura de un evento de esta magnitud. No basta con lo necesario, porque saben que solo se es suficiente cuando se sacia de colocar su lente en una posición distinta, en un ángulo no antes visto, en una línea riesgosa y que lo coloque en peligro.

Esos son los fotoperiodistas que ganan premios, que son reconocidos por su avezado carácter y decisión.

La muerte llegó a México y se ha llevado 161 mil 240 mexicanos. Un número que suena mucho y que si los colocáramos en un solo lugar tendríamos que ocupar todo el Estado Azteca (87,523), el Estado Olímpico Universitario (72,000) y ya se estarían ingresando más cuerpos en el Estado Jalisco.

Tan solo por mencionar los tres estadios de fútbol de mayor capacidad de nuestro país.  Por eso los panteones han sobrepasado su capacidad, sus trabajadores no tienen descanso y diariamente entierran cuerpos que perdieron la batalla ante este virus odioso y arrebatador, y por supuesto también de las otras enfermedades y padecimientos que han sido descuidados ante la falta de capacidad hospitalaria y médica.

El fotoperiodismo tiene como función primordial informar, pero también de trasladarnos a lo que fue y lo que puede ser. Nos genera reinterpretar lo ajeno y muchas veces, hacerlo nuestro, y es allí en donde nos conmueve o nos trastoca alguna emoción.

Foto de Victor Medina / Instagram: @victormedinafoto

 

Víctor decidió mostrar desde su perspectiva lo que es que te echen una pala de tierra, aunque ya hayas dejado de existir y no sientas el golpe y el profundo impacto de las piedras sobre tu rostro.

Vivimos tiempos difíciles y si aún no le quedara claro, es cuestión de abrir los ojos para observar a detalle que la muerte está más cerca y más real, mire las imágenes que diariamente se publican y no deje de ver el trabajo de Medina y el de muchos más fotoperiodistas mexicanos que están realizando un trabajo excepcional desde el año pasado.

  1. Esto no ha terminado

    Recorrer India desde la perspectiva e interés social, te deja fuera las rutas turísticas o todo aquello que está preparado para que los occidentales no nos asustemos demasiado y solo apreciemos la vasta historia que aguardan

    Continuar leyendo

Menú de accesibilidad