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De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el panorama para las clases medias es socialmente desalentador y políticamente insostenible. En su estudio más reciente, Bajo presión: la exprimida clase media, la OCDE advierte sobre su precaria situación.

Si consideramos las consecuencias políticas, particularmente en México preocupa la creciente inequidad en la distribución del ingreso, la percepción de falta de oportunidades y la inseguridad laboral, entre otros factores. A continuación, destaco algunos puntos del diagnóstico que se deriva de los estudios realizados por la OCDE desde 2008.

México tiene el nivel de desigualdad más elevado de la Organización (salvo Chile). Su brecha entre ricos y pobres es tres veces mayor a la del promedio de los países de la OCDE. Y a esa enorme inequidad se suma el estancamiento social: mientras los más ricos mantienen y heredan sus posiciones, en la base de la pirámide social son muy pocos los que consiguen ascender. En las familias de la clase media, el riesgo de perder el estatus ha aumentado. (¿Un ascensor social descompuesto?, 2018).

Junto a la profunda desigualdad y al desvanecimiento de la movilidad social, está el deterioro de las clases medias. La OCDE señala que, mientras en los países desarrollados la clase media se ha comprimido, en México simplemente no ha crecido. Su tamaño (45% de la población) se mantiene más estable que en otros países de la Organización, pero sigue abajo del promedio del grupo (61%).

Ante este panorama, no sorprende la pérdida de confianza en las instituciones y la creciente desilusión con la democracia. El modelo de desarrollo promovido por décadas se volvió insostenible y, tanto la creciente desigualdad como los golpes a las clases medias y bajas, sirvieron de nido para los movimientos antisistema.

Lo interesante es que, según los estudios de la OCDE, esto podría revertirse con una serie de medidas de política pública que permitan atenuar las desigualdades y abrir más oportunidades para todos. Sin embargo, si las causas de estas distorsiones no son atendidas, la polarización y el aumento de la inestabilidad sí serán inevitables.