Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El afortunado fenómeno de las remesas

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Enrique CamposLa Gran Depresión

Los analistas quieren entender por qué los mexicanos que viven en el extranjero envían más y no menos dinero a sus familias en plena pandemia

Mientras la 4T quiere explicar el aumento de las remesas como un triunfo de su transformación, los analistas tratan de entender por qué en plena crisis sanitaria y económica los mexicanos que viven en el extranjero, básicamente en Estados Unidos, envían más y no menos dinero a sus familias.

Cuando empezó el confinamiento en Estados Unidos y se anticipaba un derrumbe económico derivado de las medidas sanitarias, se preveía una baja drástica en las remesas, tanto por número de envíos como por sus montos.

Era hasta de sentido común esperar esa baja, sobre todo cuando la fuerza laboral hispana es de las que más resienten una crisis en aquel país. Y, de hecho, en pleno encierro, la tasa de desocupación laboral de la comunidad hispana en Estados Unidos, en junio pasado fue de 13.5% contra la elevadísima tasa general de 11.2 por ciento.

En ese terreno laboral, la explicación para entender de dónde salieron los dólares que llegaron al país se da en que muchos mexicanos que trabajan en Estados Unidos lo hacen en actividades esenciales que simplemente no pararon, por lo tanto, tampoco sus pagos.

Además, en Estados Unidos sí se implementaron programas de respaldo para sus ciudadanos y muchos hogares recibieron cheques de apoyo para sobrellevar la peor parte de la pandemia. De ahí salieron muchos de los dólares que después acabaron en envíos hacia México.

Pero no todos los mexicanos residentes en aquel país recibieron esos cheques, porque muchos de ellos son indocumentados y por lo tanto no son sujetos de esos respaldos gubernamentales.

Otra fuente para tratar de explicar ese aumento de 10% en el monto de las remesas en la comparación enero-julio de este año contra el 2019, es la decisión de los migrantes de transferir parte de sus ahorros.

En una década los ahorros de los mexicanos en Estados Unidos se incrementaron en 50%, lo que implica más dinero en el banco, o bajo el colchón, para disponer de él. En el 2009, el promedio de ahorro de los migrantes mexicanos era de 4 mil dólares y el año pasado ya había subido a 6 mil dólares.

Hay algunas teorías, quizá fuera de lugar, pero existen, que señalan que el aumento en las remesas se puede deber al mecanismo elegido por el crimen organizado para lavar dinero producto de la venta de drogas en Estados Unidos.

Esta posibilidad se cae ante el impresionante número de transacciones y por montos muy bajos a través de las cuales se hace esta transferencia de remesas.

Afortunadamente falló el pronóstico y los dólares siguen llegando a manos llenas, esos dólares que son los mejor repartidos de la economía mexicana.

Eso no significa que el gobierno federal pueda hacer de este fenómeno un triunfo de sus políticas públicas, porque nada está más lejos de eso.

Al contrario, puede ser que los mexicanos que viven en el exterior vean las cosas tan mal en México y con perspectivas tan negativas para el Producto Interno Bruto del país, que prefieren hacer un sacrificio para que sus familias sobrevivan en estos tiempos de tan mal manejo de la economía.

Por Enrique Campos

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