Minuto a Minuto

Internacional Un muerto, cuatro heridos graves y otros 33 afectados por accidente de tren en Barcelona
El accidente se ha producido en un tren de cercanías entre las poblaciones de Sant Sadurní d'Anoia y Gelida, a 40 kilómetros de Barcelona
Internacional Trump dice que perdió el respeto por Noruega desde que no recibió el Nobel de la Paz
"Perdí mucho respeto por Noruega, y creo firmemente que Noruega controla el Premio Nobel", aseguró Trump durante una rueda de prensa
Entretenimiento Rachel McAdams, la líder de las ‘Chicas Malas’ recibe una estrella en Hollywood
Rachel McAdams, la actriz que dio vida a Regina George, recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en honor a su familia
Nacional Luciano Pascoe asume la Dirección General de Noticias y Comunicación de Grupo Salinas
El ingreso de Luciano Pascoe al equipo de comunicaciones de Grupo Salinas marca cambios en el área informativa, con la integración entre Azteca Noticias y ADN 40
Nacional Unicef renueva acuerdo con la SCJN para fortalecer la protección de la infancia
La SCJN renovó el acuerdo de colaboración con Unicef, que está orientado a fortalecer la protección y las garantías de los derechos de la infancia en el sistema penal

Se entiende que, con un presidente fuerte y con extensísima visión de futuro, en los casi cuatro meses de este gobierno hayan sido sus figuras más prometedoras las que pagasen el mayor gasto político. Pero nadie como Marcelo Ebrard.

El canciller sigue sin anotarse una y aparece como un funcionario sin bríos ni capacidad de reacción ante decisiones que nos dejan como un país de diplomacia aislada, que no arropa a sus aliados y de talante ora tímido, ora desaforado.

Para alguien como Ebrard, debe de ser un calvario, por ser un político con oficio y de mundo, formado en la escuela de una política exterior activa que solucionaba entuertos, como las guerras de Centroamérica en los 80 y la Crisis de los Balseros de 1994.

Estar, por ejemplo, alejado de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos y de las democracias de Europa, en la crisis de Venezuela, al ser el único país del mundo libre en reconocer a la dictadura de Maduro, ni pronunciarse sobre el aplastamiento de las libertades en Nicaragua.

O encajar a pie firme (matizando, en el mejor de los casos) las ofensas de la Casa Blanca contra nuestra tradicional política de territorio abierto a los migrantes. Ofensas que, hace menos de un año, el hoy gobierno condenaba desde la oposición con el pedido casi del cese del presidente.

Y, más sonado, el desafío a España, nuestro segundo inversor extranjero y país hermano, al exigirle perdón por la violación de los derechos humanos de nuestros pueblos originarios, ocasionando un estruendo diplomático que, por estrafalario, debió ser acallado tan rápido que como apareció.

Pero el buche amargo lo tragó Ebrard: fue él quien trajo al presidente del gobierno español, el izquierdista Pedro Sánchez, con la pompa de ser el primer mandatario extranjero en visitar México oficialmente en el mandato de la 4T.

En el terreno diplomático se vio como de mal gusto pagar así al visitante, aunque esa no fuese la intención del pedido. Pero el affaire colocó a Sánchez en extrema dificultad, por registrarse en plena precampaña electoral y suponerse que en su estancia había fortalecido los lazos.

Ebrard entró al diferendo con un tuit a la altura de lo que la historia exige de un canciller y en consonancia con la postura española de mirar al futuro, aunque lo hizo dos días tarde. Igual que ayer, en el caso de Estados Unidos, al exigir “respeto”, como nosotros “respetamos a los demás”.

Sin embargo, horas antes su jefe había considerado “legítima” la consideración de Trump de que México no está haciendo nada por parar las caravanas migratorias. Sí, mal arranque para Ebrard. Pero si alguien sabe subirse sobre sus derrotas en nuestra política es Ebrard.

Ya lo hará.