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Hace algunos años, Carlos Monsiváis le puso a un ensayo de Rolando Cordera, en el suplemento La Cultura en México, la siguiente cabeza: “Atento aviso. El que haya encontrado a la Revolución mexicana, favor de devolverla”.

En compañía de Macario Schettino y Jaime Sánchez Susarrey, bajo la conducción de Leonardo Kourchenko, acudí el pasado jueves a responder una pregunta de sentido similar: “¿Dónde quedó El Memo?”.

Memo refiere con sus apócopes irónicos al denostado Mexican Moment, aquel par de meses de hace un par de años en que la prensa internacional celebró a México como el nuevo país milagro del planeta.

Aquel Mexican Moment fue la consagración anticipada de un proyecto de reformas de las que solo era posible celebrar que se hubieran convertido en leyes: las reformas de Peña Nieto.

Eran reformas de las que nadie en su juicio, salvo la apresurada prensa de aquellos meses, podía esperar resultados inmediatos. Todas prometían cambios de maduración larga en la economía, en la educación y en el imaginario político de México.

Como racha de buena prensa, el llamado Momento Mexicano quedó atrás en la segunda mitad del año 2014, cuando el gobierno federal perdió el paso político.

Atendió tarde y mal los crímenes de Iguala, las denuncias de conflicto de interés en la compra de casas del Presidente y el secretario de Hacienda, y el escándalo de las ejecuciones extrajudiciales por el Ejército en Tlatlaya.

La fuga de Joaquín Guzmán Loera en 2015 echó la última paletada de tierra sobre las glorias del Mexican Moment. Dejó solo el panorama de un gobierno sacudido, con una economía lenta y una crisis de credibilidad.

Por eso la pertinencia de la pregunta: “¿Donde quedó El Memo?”, con su correspondiente broma monsivaíta: “El que pueda encontrarlo, favor de devolverlo”.

Mi respuesta a la pregunta es simple: El Memo está en el mismo lugar donde estuvo desde el principio: desplegándose en el tiempo.

Es parte en movimiento de nuestro futuro, más que de nuestro presente. Y es un futuro prometedor. El tiempo le dará al Mexican Moment la razón y los resultados que no le da el presente, como se los dio al Tratado de Libre Comercio con América del Norte.

(Mañana: “Presente y futuro del Mexican Moment”)

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