Despedidas en el IMSS

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Alberto AguirreSignos vitales

EFECTOS SECUNDARIOS

Hay de lopezobradoristas a lopezobradoristas. Están los paisanos, cultivados en la juventud y las andanzas por el río Tepetitán. Luego, los colaboradores del proyecto construido en torno a Enrique González Pedrero que fueron expulsados de Tabasco. Y por supuesto, los que siguieron a AMLO en su conversión al cardenismo, a la disidencia y al Éxodo por la Democracia.

Hace dos décadas, como presidente nacional del PRD, el político tabasqueño conquistó sus primeros triunfos electorales con la implementación de las Brigadas del Sol, un modelo de activismo político del que no se ha escrito lo suficiente.

De la operación de esos grupos de trabajo, cuyas primeras incursiones ocurrieron en las elecciones locales de 1996 en Morelos, Guerrero y el Estado de México, se hizo cargo Rosario Robles, por recomendación de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Muchos tenientes y capitanes de ese ejército de promoción del voto por la izquierda ahora están en la Cuarta Transformación. Leticia Ramírez, de formación magisterial que entonces era cercana a Robles, como Antonio Santos y Adolfo Llubere, o Paco Ignacio Taibo II. De aquella época también son Óscar Rosado, quien acaba de ser designado titular de la Condusef, y Pedro Zenteno Santaella, efímero director de administración y finanzas del IMSS.

Pero los lopezobradoristas de viejo cuño han tenido que cohabitar con los aliados políticos que se han sumado a la causa. Y en el camino han detonado conflictos que amenazan con desestabilizar las instituciones.

Pedro Zenteno llegó al IMSS hace cuatro meses, como parte del equipo de transición. Cirujano, especializado en geriatría y con amplia experiencia en la operación política, el exalcalde de Teoloyucan y exdirigente partidista fungía entonces como diputado federal pero sería enviado a la Dirección de Administración y Finanzas con la encomienda de trabajar coordinadamente con el exjefe nacional del PAN y exsecretario de la Función Pública, Germán Martínez Cázares.

Tal coordinación derivó en un abierto enfrentamiento, apenas si comenzó el sexenio. El nombramiento de los nuevos funcionarios y la aplicación de las políticas de austeridad fueron los primeros asuntos de discrepancia; seguidos por el plan del político michoacano de mudar las oficinas del director general a su natal Morelia.

Zenteno, sin consultar con Martínez, pero sobre todo sin tener un nombramiento en firme, activó un agresivo programa de ajuste laboral en consonancia con las directrices estipuladas en Palacio Nacional. A la molestia de la representación sindical y de los mandos medios en la institución se sumó la resistencia de la dirección general para autorizar el pago de las liquidaciones de un centenar de empleados cesados.

La depuración planteada por Zenteno debía concretarse el pasado 15 de enero, según consta en los oficios remitidos al titular del Órgano Interno de Control, Jorge Peralta, quien consultó a la titular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval sobre las atribuciones y probables responsabilidades de los actos del nuevo funcionario.

Martínez Cázares no esperó al dictamen de la Función Pública. Directamente acudió a Palacio Nacional para presentar una enérgica queja por los estropicios causados por Zenteno, quien apenas necesitó 40 días para detonar su relación con el SNTSS, la Dirección Médica, el OIC y el Consejo Técnico.

“Zenteno nunca se le cuadró a Germán y se fue por la libre a sabiendas de que cuenta con sólidos respaldos en Palacio Nacional, con Alejandro Esquer, César Yáñez y Lety Ramírez”, refiere un alto dirigente morenista, “la disputa por los puestos administrativos apenas era el telón de fondo. Lo malo es que estos chismarajos hayan llegado al despacho presidencial”.

Germán se quejó de Zenteno y éste a su vez denunció que el político michoacano quería fincar en el IMSS su proyecto rumbo a la candidatura de Morena al gobierno de aquella entidad. ¿Por qué aprovecharse de la institución para sacar ventaja a los legisladores Cristóbal Arias y Raúl Morón?

¿Renuncia o despido? Al cierre de esta edición, está confirmado que el próximo miércoles 30 sesionará el órgano de gobierno del IMSS para ratificar el nombramiento del nuevo secretario general, Christian Eduardo Cervera Mondragón, y de los 40 delegados que propondrá Martínez Cázares. Para entonces, Zenteno habrá terminado su mudanza. Más bien, enroque: Flavio Cienfuegos dejará la dirección de administración y finanzas del ISSSTE para que Zenteno pueda integrarse al equipo de Luis Antonio Ramírez.

EFECTOS SECUNDARIOS

ACOMODOS. Entre los voceros del nuevo gobierno ya hubo la primera baja: Salvador Alfredo Velasco dejó la dirección de Comunicación Social de Semarnat. Y mientras en la Secretaría de Salud aún buscan quién tome las riendas de esa área estratégica, en la SEP, Pedro Díaz de la Vega aún espera la ratificación del secretario Esteban Moctezuma Barragán.

REIVINDICACIONES. Animado por AMLO, Bernardo Bátiz  aceptó involucrarse en el proceso de designación del primer fiscal general de la República. Pero los senadores de Morena, encabezados por Martí Batres, decidieron otra cosa. El exprocurador capitalino no es el único que ha sido maltratado por las bases oficialistas. El Ejecutivo federal había invitado a Rodolfo González Valderrama para hacerse cargo del Instituto Nacional de Migración, pero Alejandro Encinas y Olga Sánchez Cordero tenían otros planes y el político tamaulipeco quedó en la reserva. AMLO buscó otra forma de cumplir su palabra y el exdelegado en Cuauhtémoc se incorporó al equipo lopezobradorista, como director de Radio, Televisión y Cinematografía. Con Bátiz hará lo mismo: prepara su incorporación al cuerpo diplomático. ¿Destino? Italia. Roma, para mayor detalle.