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China nos regala la oportunidad de entender la diferencia entre la devaluación y la depreciación cambiarias.

Lo que hizo el Banco Central de China fue devaluar su moneda desde el precio fijo que ellos mismos habían determinado para el intercambio de su divisa.

Una moneda que se negocia de acuerdo con la oferta y la demanda, como el peso, se deprecia como lo hemos visto durante los últimos meses.

Los chinos devalúan con el objetivo de tratar de salvar su economía de la caída en la que se encuentra, lo hacen para dar un impulso competitivo a sus exportaciones, que tan sólo en julio pasado se derrumbaron 8.3 por ciento.

Es evidente que la decisión china se inscribe en su estilo de hacer las cosas de manera unilateral, no piensan en consecuencias, sino en lo que crean que más les convenga. Puede ser que bajo las leyes del mercado su moneda debería fortalecerse, no devaluarse, pero eso no es útil para sus propósitos.

Para este gigante asiático, las reacciones al interior del país no son problema ante los controles internos y hacia el exterior lo que se ve es un descomunal músculo económico y hasta militar.

Pero la moneda china es única desde su nombre. Oficialmente se llama renminbi, que significa la moneda de la gente, sin duda un apelativo en línea con el discurso comunista del país. Pero para el uso cotidiano la divisa es conocida como yuan. Digamos que tiene un nombre oficial y un apodo.

El yuan es un instrumento de cambio comercial, el impacto de la devaluación de 1.9% decretado por la autoridad monetaria de Beijing pasa más por un impacto comercial que financiero, ya que al ser una moneda con una conducción autoritaria no es una divisa de reserva.

Sin embargo, para los mercados emergentes que son tan dependientes de los precios de las materias primas, sí ha implicado una sacudida.

Pero lo que sí puede incitar es un nuevo episodio de la guerra de divisas que van ganando por su condición de monedas de mercado divisas como el won de Corea del Sur, la rupia indonesia o hasta el dólar de Singapur.

Los mercados emergentes han padecido los efectos de la depreciación cambiaria frente al dólar de Estados Unidos, algunos han tenido el mismo efecto frente a otras divisas como el euro.

Las economías sanas han encontrado en esa depreciación una ventaja competitiva para su comercio exterior, porque si bien la baja ha sido general, habilita al mercado estadounidense como un gran comprador, en especial para aquellos con acceso privilegiado, como el caso de México y ahora de China.

Puede una devaluación de 2% no parecer gran cosa, pero cuando hablamos de una devaluación del renminbi chino de 2% la cosa cambia, puede obligar a sus competidores a incidir en la debilidad de sus monedas para no perder los mercados conquistados.

Pueden también hacer que el mercado pida más a los chinos y se genere una presión devaluatoria adicional.

En fin, que si algo nos faltaba para condimentar el caldo financiero en el que estamos ahí están los chinos para subir las tensiones cambiarias que podrían desatar un nuevo episodio de la guerra de las divisas.