Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Deficiencias y gran acierto de la PGR

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Carlos MarínEl asalto a la razón

La investigación de la extinta PGR no explica las rutas que siguieron los victimarios para “desaparecer” a los 43 normalistas. Saberlo pudiera ser determinante

La investigación de la extinta PGR no explica las rutas que siguieron los victimarios para “desaparecer” a los 43 normalistas. Saberlo pudiera ser determinante. ¿Todos fueron llevados al basurero de Cocula? El expediente habla de una sola que va de la calle Juan N. Álvarez al basurero de Cocula y el río San Juan, pero la puntillosa indagación de la desaparecida Oficina Especial para el caso que se constituyó en la CNDH concluyó que hubo al menos otra: Puente del Chipote.

También la PGR tocó por encimita el móvil del crimen multitudinario: la infiltración del narcotráfico en la normal de Ayotzinapa, y no ahondó en la autoría intelectual de los asesinatos en alguien a quien testigos altamente confiables aluden como El Patrón.

Según la Oficina Especial, ese sujeto fue un instigador primario y común a los criminales en dos de los autobuses y los siete escenarios del horrendo suceso: una persona con alta capacidad de dirección y organización, capaz de articular agentes de gobiernos de los tres niveles con dirigentes y sicarios de la banda delincuencial.

Esa PGR informó, sin embargo, lo medular de lo sucedido y que seis años después nadie ha podido desmentir: Guerreros Unidos detectó entre los movilizados a varios de sus enemigos Los Rojos y usó a policías municipales para levantar y entregarles a los jóvenes para asesinarlos y tratar de borrar su rastro quemando los cuerpos hasta su carbonización en el basurero de Cocula y arrojando los restos en el río San Juan.

Las deficiencias, irregularidades y debilidades de aquellas investigaciones fueron aprovechadas por los detractores de una verdad jurídicamente histórica pero políticamente atacable con miras a culpar al Ejército y convertir la matanza en un “crimen de Estado”.

El caso se envenenó cuando el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que envió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, basándose en un “experto” farsante que echó un vistazo de 15 minutos y no hizo el estudio serio del sitio, José Luis Torero, sostuvo que en el muladar no hubo fuego. La negación, sin embargo, está más que rebatida por los peritajes que en su momento hicieron los especialistas de la PGR, la UNAM, el Instituto Mexicano del Petróleo, el Grupo Argentino de Antropología Forense, seis expertos con reconocimiento mundial y los de la Oficina Especial de la CNDH anterior a Rosario Piedra.

Pese a la injusta persecución policiaca y la ingrata grilla de los deudos y sus representantes, fue gracias al exdirector de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón, que se rescataron y preservan más de 60 mil fragmentos óseos que permitieron ya la identificación en Austria de dos de Los 43: Alexander Mora Venancio y Jhosivani Guerrero de la Cruz (en esta administración se dio con los de un tercero, Christian Alfonso Rodríguez Telumbre). De ayer: no hay razón alguna para atacar el Congreso de Guerrero: el caso es de competencia federal en régimen de exclusividad…

  1. Memoria y Cienfuegos

    Ignacio Morales Lechuga piensa en Hugo, Paco y Luis cuando recuerda lo que a mí me hace pensar en Don Gato y su pandilla sobre la patraña que la DEA, en 1985, fabricó para inculpar a tres funcionarios clave del gobierno de Miguel de la Madrid de la “autoría intelectual” del homicidio del agente Enrique Camarena Salazar

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