Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

¿Cuánto costó la cancelación del aeropuerto?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

El hecho, en cualquier caso, es que el aeropuerto de Texcoco generó costos financieros que seguimos pagando. Ese acto jurídico fue un capricho o viceversa

¿Cuánto costó la cancelación del aeropuerto de Texcoco? Tenemos una auditoría, un oficio y un video del Secretario de Hacienda, pero seguimos sin saber con qué cifra quedarnos.

El fin de semana pasado la Auditoría Superior de la Federación (ASF) nos entregó un informe donde afirmaba que la cancelación no costaría 100,000 millones de pesos, como afirmó el presidente en el momento en que tomó la decisión. El gran nuevo total serían 331,966 millones de pesos. Ni una cifra, ni otra, nos queda claro luego de ver el video de Arturo Herrera. El Secretario reconoce 163,540 millones de pesos y cuestiona el profesionalismo de quienes pusieron otros 162,455 millones.

El domingo estábamos indignados con las cuentas de la ASF. El lunes por la noche quedamos confundidos por una retractación de ese organismo, que nos entregó una explicación breve pero confusa. Ahora tenemos una explicación de Arturo Herrera que está muy bien hecha, pero no agota el tema.

El Secretario de Hacienda fue demoledor con la ASF: “en las cuentas hay un problema de preparación básico o un problema de mala fe”, dijo. En el video que preparó se empleó a fondo en sus capacidades pedagógicas y retóricas. Se trata de enseñar pero sobre todo de convencer. ¿Lo hizo al 100%?

El Secretario de Hacienda demolió la cifra de 331,966 millones de pesos que produjo la ASF, pero no nos entrega un total alternativo. En el video deja claro que tenemos gastos que no van a poder recuperarse por 163,540 millones de pesos. Esto es 63.5% mayor a los 100,000 millones que el Presidente empleó para avalar su decisión. Suponemos que esas cuentas las hizo el ex secretario Jiménez Espriú, no el actual Secretario de Hacienda.

Los 163,540 millones que seguro sí costó la cancelación salen de varios rubros: 78,172 millones de pesos corresponden a la inversión ejercida en la construcción y 7,629 millones de pesos por concepto de terminación anticipada de contratos. Luego están 84,915 millones de pesos, en costos financieros, 34,027 por la liquidación de Fibra E, más 50,887 millones de la recompra de bonos emitidos. Tenemos también 495 millones de costos por asesoría y representación legal. Podemos suponer que uno o varios despachos cobraron más de 20 millones de dólares al Gobierno mexicano por servicios profesionales. Ni la auditoría ni Hacienda se detienen en explicar qué hicieron para merecer esos honorarios.

Tenemos una auditoría, un oficio y un video, pero seguimos sin saber si la cuenta se acaba en los 163,540 millones de pesos. La diferencia que indignó a Herrera tiene que ver con 162,455 millones de pesos que la ASF “añadió al carrito”. Corresponde a los bonos emitidos que siguen en circulación. El Secretario dice que estos bonos ya habían sido emitidos entre 2016 y 2018, “de tal manera que ya eran deuda del Estado Mexicano”. Eso significa, según Herrera, que no deben contar como parte del costo del aeropuerto. Hay contadores que piensan que puede emplearse otro criterio y deben sumarse, ¿han oído hablar de criterios contables?.

El hecho, en cualquier caso, es que el aeropuerto de Texcoco generó costos financieros que seguimos pagando. Ese acto jurídico fue un capricho o viceversa. Ni la Auditoría Superior de la Federación ni Herrera hablaron de costos intangibles como la pérdida de confianza de inversionistas. Esos costos son como los fantasmas: difíciles de encontrar, pero de que existen, existen.

PS: La polémica del costo del aeropuerto no acabará hoy, pero sí oscurece la difusión del trabajo de la Auditoría en otros temas: la Refinería de Dos Bocas; Jóvenes Construyendo el Futuro y el seguimiento a las denuncias anónimas en la Secretaría de la Función Pública. Es la primera auditoría de un año completo de la 4T y tenemos derecho a saber si se hizo bien, regular o mal. Si hubo mala fe o le están echando la caballada al auditor.

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