Supongamos que la contienda entre los aspirantes a ser candidatos a la presidencia de la República por Morena —hasta el momento no existen pugnas en otros partidos y, si me apuran, ni partidos— fuera una carrera ciclista. Podría llamarse Gran Carrera Ciclista del Corcholatazo 2024.

Hasta hace poco más de una semana hubiera yo podido haber hecho un símil de la contienda interna pos la candidatura presidencial del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) con un partido de tenis singles mixto (Sheinbaum-Ebrard) con un empecinado retador (Monreal) quien no está en la lista del comisionado nacional de deportes de la institución partidista.

Pero resulta que la semana pasada, Mario Delgado, el dirigente nacional de Morena —no confundirlo con el comisionado nacional de deportes y leyes a las que nos se les quita ni una coma— durante una entrevista que le hicieron en Tabasco, acrecentó el grupo de contendientes y fue ahí donde se me ocurrió hacer la similitud ciclista. A los nombres designados como tenistas (Claudia-Marcelo) el jerarca morenista agregó a la secretaria de Economía, alguna vez mencionada por el comisionado nacional de deportes y revocación de mandato, Tatiana Clouthier; al secretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández, paisano y amigo cercano del comisionado nacional de deportes y decretos, lo cual constituyó una verdadera sorpresa. A la lista se sumó a la secretaria de Energía Rocío Nahle, pienso que sólo con el objetivo de mostrar equidad de género; al pelotón de ciclistas Mario Delgado le agregó, no creo que motu proprio, más bien debe de haber sido con la anuencia del comisionado nacional de deportes y de firme amistad con Sedena, la figura de Ricardo Monreal.

Ya jugando con el símil de la carrera ciclista me atrevo a decir que, a pesar de la Línea 12, por su visibilidad internacional que contrasta con la poca claridad en la que se maneja AMLO en ese tema, Marcelo Ebrard era el puntero, cuando menos hasta la COP26 de Glasgow, donde se fotografió, como fan en alfombra roja, con los líderes más destacados del mundo.

Pero la semana pasada, Claudia Sheinbaum, se escapó del pelotón; varias cosas influyeron para que así fuera, desde echarse cinco tacos de canasta en el puesto del “Puro Veneno”; el ganar para la Ciudad de México un Récord Guinnes por ser la urbe con mayor lugares de wifi gratuitos; salir en la portada de la Revista el País con su correspondiente interview y conceder una entrevista, hablando buen inglés, a la BBC de Londres.

Pero los demás no están baldados. Se aviva la carrera, rueda con rueda Claudia con Marcelo, los del pelotón no vienen muy rezagados si consideramos que la carrera es muy larga y la cinta asfáltica no muy pareja, siempre dependiendo del comisionado de deportes y pinchaduras.

El decretazo
Si bien el redactor de lo que usted lee no tiene la credencial de gran comentarista y analista de la política, el sentido común me permite observar cuestiones como lo que ha sido llamado el Decretazo emitido por el presidente López Obrador, donde se declara que todas las obras de infraestructura del gobierno federal son de interés público y de seguridad nacional; y, por lo tanto, todas las dependencias deberán otorgar autorizaciones, dictámenes, permisos y licencias en un plazo no mayor a cinco días hábiles. Así mismo dichas obras no estarán regidas por las normas y requisitos de transparencias.

Al decir del jefe del Ejecutivo tal decreto obedece a la necesidad de no dejar inconclusas las obras emprendidas durante su gobierno y lo publica con la plena conciencia de que en su gobierno no hay ni una gota de corrupción —cosa muy difícil de probar— pero aun suponiendo que así fuera, dicho decreto será una herencia de impunidad y opacidad para el próximo gobierno que ignoramos de que catadura, ideas y honestidad sea.