Minuto a Minuto

Nacional SRE y Oficina Antidrogas de EE.UU. refuerzan coordinación contra narcotráfico y tráfico de armas
La SRE y Oficina Antidrogas discutieron temas en materia de salud pública, combate al narcotráfico e integridad territorial
Internacional EE.UU. ofrece recompensas de 5 millones por capturar a dos capos del Cártel de Sinaloa
Los narcotraficantes buscados son René Arzate García, alias La Rana, y Alfonso Arzate García, alias Aquiles, del Cártel de Sinaloa
Entretenimiento El director de Netflix visita la Casa Blanca en plena guerra por Warner Bros
La visita del director ejecutivo de Netflix se centra en buscar el apoyo de la Administración por el control de WBD frente a Paramount
Internacional EE.UU. confirma que uno de los fallecidos en operativo cubano era ciudadano estadounidense
Al menos uno de los cuatro muertos en el buque de Florida detenido por Cuba en un operativo eran ciudadanos estadounidenses
Economía y Finanzas Banxico eleva hasta el 1.6 % el pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2026
Banxico elevó este jueves 26 de febrero de 2026 cinco décimas su previsión de crecimiento de la economía mexicana para el 2026

Joaquín Guzmán Loera es un hijo natural de la guerra contra las drogas y de la estrategia correspondiente de descabezar a los cárteles para debilitarlos.

En 1985, El Chapo era un amanuense invisible del cártel de Sinaloa que manejaba desde Guadalajara Miguel Ángel Félix Gallardo, cuando un segundo de éste, Rafael Caro Quintero, torturó y mató al agente de la DEA, Enrique Camarena, según él “por dedo” (soplón).

El homicidio fue un escándalo diplomático mayúsculo y dio a Estados Unidos y a la DEA el mando sobre la guerra contra el narco en México.

La batida que siguió descabezó al cártel de Sinaloa, un virtual monopolio. Cayó Félix Gallardo. Siguió la guerra a muerte entre los jefes menores del cártel: los Arellano Félix, Amado Carrillo, Guzmán Loera, El Mayo Zambada, los Beltrán Leyva.

La fragmentación del cártel de Sinaloa trajo al negocio al cártel del Golfo, que se fragmentó también al ser descabezado, luego de la detención y extradición de su jefe, Juan García Abrego.

La guerra intestina del Golfo produjo a Los Zetas, usados por Osiel Cárdenas Guillén para ganar el sureste, por cuyas ciudades venía la droga que ya no dejaban pasar por aire, y el puerto michoacano de Las Truchas, mina de contrabando y seudoefedrina.

Siguió la guerra de todos contra todos por las rutas de paso y las ciudades fronterizas norteñas, hasta el año 2005, en que las matanzas entre Zetas y Chapos en Laredo dieron paso a la ocupación militar de la ciudad.

Siguieron años de la misma medicina, corregida y aumentada: la sangrienta pesadilla de la que no podemos despertarnos.

En todas las guerras del narco creció El Chapo, descabezando a sus rivales o aprovechando los descabezamientos del gobierno. Fue el superviviente, el mayor engendro criminal de la prohibición de las drogas, y de su persecución draconiana con la estrategia de descabezar a los cárteles, implantada por la DEA en 1985, en Guadalajara.

El agente Enrique Camarena fue muerto por denunciar un plantío de mariguana que Caro Quintero había sembrado en Chihuahua para no batallar con su traslado a Estados Unidos, donde ahora es legal.

Por aquel asesinato y aquel plantío empezó la matanza de 30 años en la que El Chapo fue rey.

[email protected]