Hoy todos corean la del ‘yo no fui’

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Carlos MarínEl asalto a la razón

“No. Solo me acuerdo de que dos de las personas que iban con él me dijeron que tenía que reconocer las bolsas y señalar el lugar donde las habían aventado…”

Más allá de que la “verdad histórica” sobre Los 43 se base en incontables evidencias y testimonios que constan en las más acuciosas investigaciones de la historia mexicana realizadas entre 2014 y 2018 por la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (cada cual en sus competencias), un sicario de Guerreros Unidos fue determinante para recuperar miles de fragmentos carbonizados de huesos humanos en el río San Juan, con semejantes características a los hallados en el basurero de Cocula por peritos nacionales y del Equipo Argentino de Antropología Forense: Agustín García Reyes, El Chereje.

En el video editado que como denuncia sospechosista dio a conocer el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes y en el de la PGR se le ve de mezclilla y playera, sin esposas pero sujetado del cinto por un custodio de traje y con arma larga, en la diligencia que encabezó Tomás Zerón, director de la Agencia de Investigación Criminal, el 28 de octubre de 2014, a la luz del día y ante decenas de personas (entre éstas reporteros y corresponsales extranjeros).

La noche anterior, en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Ciudad de México), el muchacho había dicho que después de la masacre y quema de los normalistas le tocó cargar una bolsa con restos para vaciarla en el cauce del río, pero que por miedo a los muertos decidió dejarla en la orilla. ¿Recordaría el sitio exacto? “Sí”. Corre video: mientras guía la búsqueda, El Chereje dice: “Por aquí, derecho, por aquí fue…”. Zerón a su gente: “Buscamos bolsas”.

Alguien le informa que ya vieron cuatro. “Estamos buscando ocho”, replica. Se oye: “La bolsa aquí está”. Zerón: “No sé qué se vea adentro, no sé si son cenizas…”, y al pie de un puente se descubre ajada y semiabierta una de las buscadas. Hacia el final aparecen Omar Gómez Trejo (a la sazón de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, después secretario técnico del GIEI y con la 4T fiscal especial del caso Ayotzinapa) y Pilar Sanmartín, de la Unidad de Observación del Alto Comisionado (de quienes Zerón se despide y ellos, atentos, se le presentan).

Hace una semana mi compañero Rubén Mosso publicó que cinco años y medio después, el 5 de febrero de 2020, El Chereje afirmó ante la Unidad de Investigación y Litigación que acudió con Zerón al río San Juan porque había sido torturado, instruido y amenazado de muerte por el mismo Zerón (ahora perseguido y prófugo).

¿Por qué no lo dijo la madrugada del 28 de octubre del 2014 cuando declaró (tres de la mañana) en presencia de su defensor, el doctor Víctor Hugo Rodríguez Montiel? ¿O el 1 de abril y el 24 de junio de 2016 en el Centro Federal de Readaptación Social 4 (El Rincón, en Tepic), donde se le preguntó: “Que diga el testigo si Tomás Zerón le manifestó algo”.

Respuesta: “No. Solo me acuerdo de que dos de las personas que iban con él me dijeron que tenía que reconocer las bolsas y señalar el lugar donde las habían aventado…”.

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