Al canijo pleito en tres frentes

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Carlos MarínEl asalto a la razón

Tomó partido por la tiranía y culpó al intervencionismo: “Si de verdad se quiere ayudar a Cuba, lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo”

En vez de aprovechar la oportunidad de recuperar lo mejor de la política exterior, el presidente López Obrador, en solo tres días, abrió tres frentes de confrontación: a) con el pueblo cubano, b) y c) con los gobiernos de Estados Unidos y España.

Negó la legitimidad de la exigencia de libertades en Cuba: “Llama la atención el despliegue informativo inusual, desde luego promovido por quienes no están de acuerdo con las políticas del gobierno de Cuba”, dijo el lunes.

Tomó partido por la tiranía y culpó al intervencionismo: “Si de verdad se quiere ayudar a Cuba, lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo”, lo que no fue tema de los manifestantes, y ofreció enviarles vacunas, alimentos y medicamentos (éstos no hay por la obsesión de inventar nuevas formas de adquirirlos).

¿Ignoraba que el presidente cubano llamó a los “revolucionarios” a golpear a los “antipatriotas”? Alguien debiera informarle que el bloqueo es la coartada de los machuchones castristas para vivir como fifís mediante su corrupción endémica. De izquierda racional, Ricardo Pascoe Pierce, ex embajador en Cuba, me contó para El asalto… en tv de ayer y hoy lo que Fidel Castro le dijo con cierto orgullo en una comida (y frente a su esposa Luz): “Cuba es el país que tiene las prostitutas de mayor nivel académico del mundo, todas son universitarias…”.

¿AMLO desconoce que jóvenes de ambos sexos, inclusive menores de edad, ofrecen servicios sexuales a turistas extranjeros a cambio de unos jeans, unos tenis o una buena comida? Pudiendo abonar el camino hacia la transición democrática, apuntó hacia el bloqueo estadunidense y el gobierno de Joe Biden. Mal con el pueblo cubano y con EU, ayer arremetió de nuevo contra las autoridades, los medios y los empresarios españoles porque no hubo petición de “perdón” por la Conquista y por supuestos actos de corrupción durante el “neoliberalismo” que inexplicablemente no han derivado en acusación formal alguna. El periodista Alberto Peláez le planteó ayer que España ha sido invadida por musulmanes que “trajeron conocimiento y matemática” y antes por los romanos.

López Obrador le reviró con su carta de reclamo: “No tienen siquiera la delicadeza de responderla”, aunque bien que sabe que el gobierno español lamentó “profundamente” la misiva: “Rechazamos con toda rotundidad su contenido”, le dijo entonces el ministro de Exteriores, Josep Borrell, al canciller Marcelo Ebrard. De manera comprensible, el gobierno español consideró que no presentaría “extraordinarias disculpas”, como no le pediría a Francia lo mismo por lo que hicieron al invadirla los soldados de Napoleón, los franceses a los italianos por la conquista de las Galias (o, añado aquí, el gobierno de Ciudad de México a los tlaxcaltecas por las atrocidades mexicas).

El ex columnista de MILENIO insistió en qué puede hacerse para mejorar las relaciones. Respuesta y punto final: “Entender que hay una nueva realidad en México y que ya no se permite robar. Eso es todo”.

Gulp.

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