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Cuando Andrés Manuel López Obrador fue como candidato presidencial a la 81 Convención Bancaria en Acapulco amenazó al país con soltar al tigre si no ganaba la elección.

Su amenaza más reciente es que si se llegara a anular la elección, por tantas violaciones a la ley, soltaría a varios tigres.

Con todo, aquel encuentro López Obrador-banqueros en plena campaña del 2018 no fue tenso, tampoco tuvo ese candidato un recibimiento caluroso, pero sí totalmente respetuoso.

Fue muy comentada la comunicación verbal y sobre todo la no verbal del entonces candidato ante este grupo de convencionistas.

Un encuentro con financieros del más alto nivel, como el que se da en una Convención Bancaria, no es un escenario natural para los candidatos de ese perfil, pero, por la importancia de estos intermediarios, resulta básico para los que aspiran a dirigir un país como México mantener esos canales abiertos.

Seis años después, los actuales candidatos presidenciales regresan a la Convención Bancaria y al menos en el caso de las dos aspirantes será una oportunidad para medir los temperamentos de quienes buscan conducir al país.

También vimos hace seis años uno de los recibimientos más calurosos que han tenido los banqueros a un candidato presidencial. José Antonio Meade era un viejo conocido del mundo financiero y vaya que se había ganado un lugar en los afectos de los ahí presentes.

Ahora la realidad es que ambas candidatas llegan a este encuentro con muchas dudas por parte de algunos de los participantes del sector financiero.

No son pocos los que creen que habría que recomponer el camino de México hacia un Estado de instituciones sólidas, división de poderes, respeto a las leyes y mejores decisiones ejecutivas, tras estos últimos seis años.

Pero también hay dudas razonables sobre la capacidad del liderazgo opositor para hacerlo, sobre todo porque una alternancia sería cuesta arriba por el pulso autoritario del régimen actual.

Para las mujeres y hombres que toman decisiones financieras el carisma y la conexión social son importantes, pero lo es más que quien busque recomponer al país realmente tenga idea de cómo hacerlo.

Del lado del oficialismo las banqueras y los banqueros querrán escuchar la postura de la candidata respecto a la intentona lopezobradorista de apropiarse una parte de las cuentas individuales y particulares para el retiro.

Podría el moderador ahondar con esa candidata su visión sobre la autonomía del Poder Judicial y bien se puede usar la coyuntura de las acusaciones a su colaborador Arturo Zaldívar para tomar ese pulso.

Es posible que después del regaño desde Palacio tras el primer debate de los candidatos presidenciales el discurso oficialista se apegue más a señalar las bondades, nivel Dinamarca, que ha conseguido México con López Obrador.

Pero algo básico y muy importante que deben pulsar los asistentes a esta Convención Bancaria en este encuentro con los aspirantes presidenciales es el temperamento, la tolerancia, la templanza o mecha corta de quien aspira a presidir este país, porque ese puede ser el sello de su gobierno.

Ah, claro, y del otro candidato no obtendrán una confesión de por qué el amigo Dante se empeñó en minar a la oposición, pero sí podrían obtener una amplia y sostenida sonrisa.