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A propósito de un artículo de Jean Meyer, La servidumbre voluntaria, sobre cómo se afianzaba en el mundo la corriente antidemocrática, camino al populismo autoritario, comenté en Twitter/X, @aguilarcamin:

“Creo que esto apunta al corazón de lo que pasa aquí y en todas partes. La democracia es una exageración de la estadística, decía Borges. El populismo es una exageración estadística de la ignorancia”.

Un querido amigo me envió el artículo que Borges publicó en Clarín, cuando la votación de octubre de 1983 restableció la democracia en Argentina y puso fin a la siniestra dictadura militar de aquel país. Ahí Borges se desdice del dicho sobre la democracia que yo cité, con estas palabras:

Escribí alguna vez que la democracia es un abuso de la estadística; yo he recordado muchas veces aquel dictamen de Carlyle, que la definió como el caos provisto de urnas electorales. El 30 de octubre de 1983, la democracia argentina me ha refutado espléndidamente. Espléndida y asombrosamente. Mi Utopía sigue siendo un país, o todo el planeta, sin Estado o con un mínimo de Estado, pero entiendo no sin tristeza que esa Utopía es prematura y que todavía nos faltan algunos siglos. Cuando cada hombre sea justo, podremos prescindir de la justicia, de los códigos y de los gobiernos. Por ahora son males necesarios.

Me pareció que mi amigo me enviaba este admirable desdecirse de Borges, sugiriendo que algo semejante pasó en México con las elecciones del 2 de junio de 2024: una refutación de la democracia al escepticismo democrático.

Le respondí que, si esa era su idea, el desdecirse de Borges no aplica al sentido de mi cita de su dicho.

Borges se desdice celebrando el fin de una dictadura militar, lo cual dio paso, sigue Borges, a “un extraño espectáculo. El de un gobierno que condesciende al diálogo, que puede confesar que se ha equivocado, que prefiere la razón a la interjección, los argumentos a la mera amenaza. Habrá una oposición. Renacerá en esta república esa olvidada disciplina, la lógica”.

No veo que la elección mexicana del 2 de junio de 2024 haya tenido estas consecuencias. Ojalá estuviéramos viendo en México algo parecido a lo que Borges celebró.