AMLO, obligado a rectificar


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Si la razón del Estado es la seguridad de sus pobladores, ¿qué garantía tienen éstos cuando el jefe de dicho Estado se resiste a salvaguardar la propia?

Si la razón del Estado es la seguridad de sus pobladores, ¿qué garantía tienen éstos cuando el jefe de dicho Estado se resiste a salvaguardar la propia?

Tal es quizás el principal enigma de Andrés Manuel López Obrador, quien ha venido neceando con el pésimo chiste de “me cuida el pueblo”.

Como mandatario federal tendrá obligaciones y atribuciones que lo privan del derecho a vivir como hijo de vecino, porque también encarnará la institución presidencial.

Hace diez días, prácticamente frente a su casa de transición en la colonia Roma, fue capturado uno de dos individuos que, pistola en mano, pretendieron robar una camioneta.

Y el martes reciente se accidentó en Durango el avión de apenas diez años de uso de Aeroméxico Connect, con el sorprendente saldo de puros heridos.

AMLO entonces tiene la obligación moral, pero sobre todo institucional, de protegerse, y no con lo que se le ocurra, sino con profesionales de las fuerzas armadas.

Y urge reconsidere lo del avión que no podrá vender, que nunca perteneció a Calderón o a Peña ni será suyo, sino de la nación a la que ha prometido servir.