ALBERTO AGUIRRE

Alerta sísmica

Alerta sísmica


Hace casi seis años, desde cero, Alejandro Cantú lanzó SkyAlert, un sistema de alerta sísmica privado que deslumbró a los inversionistas de Sillicon Valley pero que en México ha sido ignorada por las autoridades civiles y militares, no obstante de haber creado la app mexicana más descargada de la historia.

El 19 de septiembre, SkyAlert envió el aviso de un evento “moderado” a sus miles de usuarios. Su red detectó el sismo de 7.1 grados correctamente a pesar de que no ocurrió frente a las costas de Guerrero. “Pudimos haber hecho más”, reconoció el joven desarrollador tecnológico, “ahora más que nunca tenemos que trabajar en sintonía, gobierno, sociedad y privados para reforzar nuestros sistemas de prevención”.

Al igual que el Sistema de Alerta Sísmica —instalado originalmente para salvaguardar las instalaciones estratégicas de la Ciudad de México— SkyAlert cuenta con una red de 62 sensores de monitoreo en la zona conocida como la Brecha Sísmica de Guerrero.

A diferencia del SAS, la red de detección de SkyAlert (llamada REDSSA) es desplegada y utilizada por privados y además del monitoreo de la actividad sismológica también amplió su cobertura a los eventos hidrometeorológicos. Desde hace dos años, Cantú y sus socios tratan de levantar capital para ampliar su cobertura. Para el año próximo buscarán duplicar el número de sensores y ampliar su red en Michoacán Colima, Jalisco, Nayarit, Oaxaca y Chiapas. En el mediano plazo, su meta es cubrir 22 estados costeros

Ayer su sistema se activó, tras del sismo de “intensidad moderada” —4.8 grados Richter con epicentro en San Marcos— ocurrido a las 7:45 de la mañana. Las redes sociales ahora los agobiaron, por la redundancia de los avisos que muchos usuarios juzgaron como excesiva y ociosa. Los operadores explicaron que el despliegue de sus terminales hizo que el aviso de este evento se amplificara y anunciaron que tomarán las medidas pertinentes para perfeccionar.

A lo largo de tres décadas, México ha tratado de construir un sistema de alerta temprana de sismo para la Ciudad de México. El primer intento ocurrió justo después del terremoto de 1985, en el seno del Conacyt. Hasta 1991 arrancó el SAS con 12 estaciones en el estado de Guerrero, ahora tiene 100 estaciones, que operan en Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima y Jalisco. Hay proyectos para ampliar esta red a Chiapas y Veracruz.

El SAS trabaja con el financiamiento de los gobiernos del Distrito Federal y Oaxaca, además de la Secretaría de Gobernación aunque su operación está concentrada en el CIRES, asociación civil auspiciada por la Fundación Javier Barros Sierra.

Asociado con la firma MDreieck, el CIRES fue el encargado de adquirir e instalar 50,000 receptores-alarmas (modelo Sarmex) en escuelas de educación básica y hospitales del Distrito Federal para prevenir a la población de un movimiento telúrico superior a los 5 grados Richter.

El proyecto Alarma Antisísmica fue cuestionado desde que el entonces oficial mayor del GDF, Adrián Michel, otorgó el contrato al consorcio; en parte por el monto, en parte por la asignación directa pero sobre todo porque en el 2013, casi cuatro años después de que fuera asignado, más de 10,000 planteles públicos no habían instalado su alarma antisísmica.

El secretario de Protección Civil entonces era el médico Elías Miguel Moreno Brizuela y el titular de Educación era el actual senador Mario Delgado, quien reconoció que durante su administración habían “inventariados” 39,000 radio-receptores y que el retraso en la instalación de los aparatos era imputable a cuestiones técnicas.

En el extremo opuesto está el Sistema Extendido de Alarma Sísmica desarrollado por la Escuela Superior de Física y Matemáticas del IPN, que cubre a medio centenar de unidades académicas de esta casa de estudios.

EFECTOS SECUNDARIOS

BENEFICIARIO. Beltronista de cepa, itamita y con la pretensión de convertirse en el sucesor de Manuel Velasco, hace dos años Williams Ochoa había decidido radicar en Tuxtla Gutiérrez tras de ser electo diputado local. Su incorporación al CEN del PRI como secretario de Organización fue una azarosa oportunidad que no desperdiciaría, aunque lo alejó de sus funciones parlamentarias. Su récord de inasistencias —sólo hay registro de 2.6% de asistencias a las sesiones de la Legislatura local— no impidió que alcanzara la presidencia de la mesa directiva que simultáneamente llevará junto con la Comisión Especial para la Reconstrucción, instancia que vigilará la dispersión de los apoyos a los damnificados del sismo del pasado 7 de septiembre. Para cumplir con sus anhelos, sólo le falta el respaldo de la dirigencia nacional del tricolor y la bendición de Los Pinos.

ENREDADOS. Siguen los sainetes en el primer nivel del gobierno de Quintana Roo. El secretario de Desarrollo Social, Julián Ricalde, no se presentó a la sede del Congreso del Estado, a donde había sido citado para la Glosa del Informe de su jefe, Carlos Joaquín González. El exalcalde perredista quiso evitar un desaguisado mayor al del pasado domingo, cuando fue encarado por el senador y ex gobernador Félix González Canto, cuyas huestes amagaron con hacer pasar un mal rato a Ricalde. Impera el desorden y el mandatario aliancista, plegado a las recomendaciones de su asesor Juan de la Luz, se resiste a confrontar al grupo del legislador priista.