¿Más poder al Poder? Por la vía legislativa, el presidente ha propuesto iniciar una nueva etapa electoral en México, lo que implica la conclusión de la transición a la democracia después de tres décadas.

En ese periodo se cumplió la alternancia y el sistema partidista tradicional hizo implosión. Desde el poder, Andrés Manuel López Obrador impulsa —sin el consenso de las fuerzas políticas— un nuevo diseño institucional que implicaba la supresión del INE y la instauración de una autoridad única e independiente en la materia.

La movilización ciudadana unificó la postura de la dirigencia nacional del PRI y comprometió los votos de sus legisladores contra la iniciativa de reforma electoral del Ejecutivo federal. En vísperas del cuarto aniversario de la llegada de AMLO a Palacio Nacional, habrá fracasado el aparato oficialista —y concretamente, los gobernadores morenistas— que pugna por la disolución del INE.

Lorenzo Córdova y Ciro Murayama podrán convertirse en víctimas colaterales de esta reyerta. Y es que independientemente de las deliberaciones en el Parlamento sobre la reforma electoral, su periodo como consejeros electorales concluiría antes de que expirara su mandato. Eso es lo que pretende Nacho Mier, líder de la mayoría morenista en San Lázaro.

Y es que uno de los escenarios era dejar a siete consejeros en la herradura de la democracia, pero sin la reforma electoral, mejor colonizar al INE que dejarlo mocho.

La propuesta de eliminar los distritos electorales —y con estos, desaparecer la actual estructura de 300 vocales electorales— era complementaria de la instauración de una autoridad electoral única.

La propuesta de elegir a los magistrados de la sala superior del TEPJF y a los integrantes del Consejo General del INEC evitó una discusión profunda sobre la gigantismo de los órganos electorales locales y la irrelevancia de los tribunales locales, piezas del sistema electoral que resaltan por ser onerosos e ineficientes.

Sin distritos electorales, la Cámara de Diputados vería reducir sus curules. De 500 a 300. Y la elección de sus ocupantes —se propuso— mediante un sistema de listas por entidad federativa. El voto sería para los candidatos, pero también para el partido que los postule. El centro de gravedad de la política mexicana se ubicaría así a nivel local.

Efectos secundarios

ENGAÑOSO. La iniciativa presidencial de reforma electoral contempla una reducción de los tiempos obligatorios para difundir los mensajes políticos a 30 minutos. El Instituto Electoral seguiría como la autoridad administradora de los tiempos que corresponden al Estado y que mantiene la prohibición de que las fuerzas partidistas y los candidatos contraten o adquieran espacios durante las campañas. Para el abogado Sergio Fajardo y Ortiz, director general de Radio Cadena Nacional, el modelo de comunicación política perpetúa la censura preventiva a los medios electrónico y el sistema coercitivo que impone la propaganda de los partidos políticos.

¿RELANZAMIENTO? Mientras los priistas siguen con sus reyertas en el Estado de México y la unción de Ana Lilia Herrera al frente de la maquinaria partidista enfrenta la férrea oposición del gobernador Alfredo Del Mazo y Alejandra Del Moral se escuchan voces que perfila al legislador panista Enrique Vargas del Villar, quien —según encuestas confiables— tendría la misma intención de voto que las aspirantes del PRI y podría incrementar su posicionamiento en vísperas de su primer informe de actividades.

RUPTURAS. Hace un año, funcionarios de la Sedatu y emisarios de Grupo México trabajaron conjuntamente en Quintana Roo. El entonces director de Fonacot, Rogelio Jiménez Pons, había acordado con los hoteleros de la zona modificar el trazo del tramo 5 del Tren Maya, lo que conjugó una serie de amparos, peros inició otra ruta litigiosa más tortuosa… y costosa. La empresa de Germán Larrea pudo avanzar en los predios liberados y evitó generar problemas a las autoridades federales, lo que provocó retrasos que desesperaron a Palacio Nacional.