Hace tres meses, decretado el triunfo de Morena en una decena de gubernaturas y asegurada la mayoría simple en San Lázaro, una celebración familiar se convirtió en un festejo por las victorias de la Cuarta Transformación. Amenizada por Río Roma y Julión Álvarez, esa congregación de personalidades de la política y el espectáculo ocurrió por el patrocinio de los hermanos Sergio y Julio Carmona Angulo.

La primogénita del primero era entonces la festejada y al menos una veintena de candidatos ganadores acudieron a la cita. En el sexenio pasado, en la casa de la familia Carmona —originarios de Reynosa, Tamaulipas, y dedicados a la industria de la construcción— era frecuente ver a políticos panistas. Esta vez eran morenistas los invitados especiales, entre quienes destacaba Ricardo Peralta, exsubsecretario de Gobernación y exjefe de las Aduanas de México.

Entre San Pedro Garza García y la CDMX estuvo Sergio Carmona los últimos dos años. Enemistado con su paisano, el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el empresario —con inversiones en la transportación de hidrocarburos— había invertido en la política local desde el 2018. Primero, en Maki Ortiz, la exsenadora panista que logró convertirse en alcaldesa de aquella ciudad fronteriza a pesar de las reticencias del mandatario panista.

Carmona también sumó al ahora diputado federal, Erasmo González, y al dirigente morenista en Tamaulipas, José Ramón Gómez Leal, quienes tienen puesta la mira en la candidatura del año próximo.

En el 2018 se sumó al tsunami de la Cuarta Transformación y desde el año pasado se involucró plenamente en los proyectos políticos de media docena de candidatos morenistas. Su principal apuesta —fallida, por lo demás— era en Nuevo León, con Clara Luz Flores. Y gracias a sus contribuciones, los candidatos morenistas en Baja California Sur, Nayarit, Sonora y Sinaloa desplegaron campañas de aire dignas de competir con las otras fuerzas políticas.

Ricardo Peralta era su principal nexo con el gobierno federal, aunque sus relaciones con la administración estatal fluyeron —a trompicones, en la última etapa— a través de César Verástegui Ostos, el poderoso secretario de gobierno de Cabeza de Vaca.

De su poder e influencia muchos pueden ofrecer testimonio, en los últimos dos años. Pero pocos expresaron sus condolencias públicamente tras que de la tarde del pasado lunes 22 fuera pública la información del atentado que sufrió en el Centrito Del Valle, en uno de los municipios considerados más seguros del país.

Este homicidio de alto impacto vino a sacudir al gobierno entrante, encabezado por el emecista Samuel García. Otros incidentes similares, contra comercializadores de combustibles —sujetos a extorsiones por las bandas criminales— habían pasado prácticamente desapercibidos por la opinión pública nacional.

Carmona Angulo nunca ocultó su opulencia. Tampoco, sus nexos con los políticos de Tamaulipas y Nuevo León. Su historia apenas será contada…

Efectos secundarios
SINIESTROS. La austeridad republicana generó efectos perniciosos a la industria aseguradora del país, ante la reticencia de la Cuarta Transformación de cubrir las primas contratadas en la anterior administración. El entonces secretario de Hacienda, Arturo Herrera, avaló la constitución de Fondos de Protección de pagos a la usanza del Infonavit, pero se atravesó la pandemia. El Fonacot avanzó en ese camino, pero en materia agropecuaria, los créditos a la producción obedecen a otras lógicas y la cartera vencida se expandió. En vísperas de la conclusión de los contratos que expiran en el 2021 otra vez quieren suprimir esas erogaciones y recuerdan un litigio farragoso, emprendido hace 15 años por COMESA contra Seguros Atlas para reclamar 3.5 millones de dólares como indemnización, por activos robados en sus instalaciones. La aseguradora arguyó entonces que la póliza no cubría esos eventos y los directivos de la paraestatal acudieron a la Condusef para exigir el cumplimiento del contrato. De la instancia conciliatoria, las partes pasaron a un juzgado civil y finalmente al Tribunal de Justicia Administrativa. En el 2016 recibió el mandato judicial de liquidar su adeudo, pero nadie sabe el final de esta historia.

EMPRENDEDORES. En la ruta abierta con Kueski y Lana, en México, seguida por RobinFood en Colombia, Fracttal en Chile y Facily en Brasil, Seaya Ventures y Cathay Innovation avanzan ahora, con el lanzamiento de un fondo con 125 millones para start ups en América Latina que tendrá su sede en la Ciudad de México. Apenas hace dos meses, el fondo realizó su primera inversión en la fintech chilena Xepelin, como parte de su ronda de 230 millones de dólares.