Entre sus propuestas legislativas, sus estudios etnográficos sobre Zacatecas, sus memorias de campaña y su defensa al proyecto alternativo de nación, Ricardo Monreal Ávila acumula 23 libros. El primer tomo del más reciente —Las grandes reformas para el cambio de régimen (Miguel Ángel Porrúa ediciones, 2020)— es un compendio de las reformas aprobadas en la LXIV Legislatura Alta que ha servido para justificar la gira nacional del líder de la mayoría morenista en el Senado, que culminará en el 2025.

La librería Monreal incluye una crónica del segundo intento de Andrés Manuel López Obrador por alcanzar la presidencia de la República (La larga travesía, 2015). La Coalición por el Bien de Todos se transformó entonces en el DIA —el frente electoral que involucró a Convergencia por la Democracia, al PRD y al PT— y los dirigentes partidistas acordaron con el candidato instalar un comité de campaña.

El político zacatecano coordinaría tareas “a ras de tierra”, mientras que la campaña de aire estaría a cargo de César Yáñez Centeno-Cabrera y la recaudación de fondos, en Yeidckol Polevnsky Gurwitz.

Si en el 2006, AMLO perdió por la operación de un bloque de gobernadores y líderes priistas que a última hora se volcaron por Felipe Calderón, en el 2012 llegaría otra vez a la recta final de la contienda con amplia ventaja, pero los errores de su equipo echarían por la borda la que tal vez fue su mejor campaña presidencial.

Apenas se arrancaban formalmente las campañas, cuando salieron los primeros obuses contra AMLO, refiere Monreal en su libro. Honestidad Valiente era la asociación civil que amparó al movimiento progresista y entonces se acusó al gobierno capitalino —encabezado por Marcelo Ebrard— de haber desviado recursos públicos a las actividades del líder social.

Esa campaña negra no permeó en la opinión pública. La contienda era entre AMLO y el priista Enrique Peña Nieto, pero su desempeño en el primer debate y en la contención del movimiento #YoSoy132 acarreaban dudas entre los tomadores de decisión. Antes del segundo debate, vino la filtración de un audio sobre el peculiar intento por conseguir seis millones de dólares entre constructores, convocados a una cena en las Lomas; un pase de charola ejecutado por Luis Costa Bonino, Adolfo Hellmund y Luis Mandoki a nombre del candidato izquierdista.

Inesperado, ese golpe sacudió al equipo de campaña y anuló al war room que decidía la campaña de aire, donde —de acuerdo con el testimonio de Monreal— entonces tenían asiento fijo Yañez, Mandoki, Epigmenio Ibarra, Jesús Ramírez Cuevas, Pedro Salmerón y Carlos Salces. Para redes sociales entonces se instrumentó una estrategia diseñada por Roberto Trad. Y Costa Bonino ayudaría a conquistar a los switchers.

Entonces las opiniones eran divergentes. Fuertes, las patadas debajo de la mesa. Intermitente, el fuego amigo. Como ahora mismo. Lo sorprendente es que, con una historia vieja, Costa Bonino —acostumbrado a ser jefe de campaña y no asesor externo— nuevamente sea vocero de un sector del lopezobradorismo que busca blindarse, en vísperas de los cambios que sufriría el gabinete de la Cuarta Transformación. Dos de los antiguos compañeros de viaje de AMLO —César Yáñez y Octavio Romero Oropeza—son blanco de nuevas invectivas y venenosos rumores. Y dos de los aliados más poderosos —Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard— son involucrados en boicots fantásticos y presuntas deslealtades al “proyecto alternativo”.

Historias añejas y recientes sobre el Infonavit y Petróleos Mexicanos. Sobre el 2006 y el 2012. Todo, empero, tiene en la mira al 2024. ¿Y a quién buscarán beneficiar: a Claudia Sheinbaum o a Tatiana Clouthier?

Efectos secundarios
ENEMIGOS. Al margen de los aparatos partidistas surge el Frente Nacional Cívico con la única intención de promover un candidato único para enfrentar a Morena y sus aliados en las presidenciales del 2024. Entre sus impulsores están los negociadores del Pacto por México en el 2012. Con estas iniciativas coincide el regreso de Francisco Javier Razo Tangassi a las actividades públicas, luego de un trienio de retiro voluntario. Su anterior emprendimiento —Pejeleaks.org— propició una reclamación por daño moral proveniente del exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, y de la primera dama Beatriz Gutiérrez Müeller. Ahora, Razo Tasgassi busca inversionistas que aporten 10 millones de dólares para Ayan —una plataforma de mindfulness que despliega la metodología desarrollada por “científico espiritual” Leo Rastogi— pero antiguos clientes quieren que rinda cuentas por las pérdidas que generó en el 2018.

ADVERSARIOS. Sergio Meade y Maverick Lab ganaron dos premios Reed Latino, entregados por la revista C&E en español. Curioso que esa publicación haya reconocido a un grupo de jóvenes comunicadores regiomontanos que literalmente decidieron mandar al carajo a la mercadotecnia política tradicional. Pero su trabajo para Luis Donaldo Colosio los ha puesto en la mira… y también a Euzen Consultores, el despacho tapatío de Rafa Valenzuela.