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“Los alumnos mexicanos descienden al nivel más bajo en lectura y matemáticas desde 2006”.

Este es el titular con el que el diario El País resumió los resultados de la prueba internacional de avance o retroceso educativo más prestigiada del mundo: el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA, por sus siglas en inglés.

Haré hoy un resumen de los resultados de PISA y mañana una reflexión sobre la posible profundidad del daño popular, histórico, implícito en esos resultados.

Resumo y cito de la nota de Jorge Vaquero Simancas, del 5 de diciembre, en el diario mencionado.

Empiezo por decir que el titular de la nota es inexacto, generaliza al usar el año 2006 como referencia.

Es verdad, según la gráfica publicada por el mismo diario, que los alumnos mexicanos menores de 15 años saben menos matemáticas que en 2006.

Retroceden 14 puntos de entonces a ahora. Sólo 3 de cada 10 llegan al nivel 2 en matemáticas, nivel que implica poder hacer operaciones sencillas como convertir precios a una moneda distinta de la propia.

La caída en lectura es menor. Baja también, 9 puntos, pero respecto de la medición de 2016. La caída se refiere a una capacidad menor para identificar la idea principal del texto que se lee o para tomar de él información sustantiva. En ciencias el descenso es de 9 puntos, pero respecto a la medición de 2018, descenso mucho más acentuado que en la media de la OCDE, donde la baja promedio fue de 2 puntos.

Esto quiere decir que sólo la mitad de los alumnos mexicanos pudieron superar la prueba de nivel 2, consistente en dar una explicación razonada para fenómenos científicos similares.

Los resultados de PISA 2022 en general dan números mediocres, a la baja, atribuibles a la pandemia y a sus efectos de discontinuidad e interrupción escolar. Pero, a condiciones iguales, los resultados de México están entre los peores del universo medido.

Con sensatez elemental, la política educativa de todo mundo, después de la pandemia, fue tratar de recuperar lo perdido. La decisión de México fue hacer una reforma de la educación primaria, todo incluido: nuevo paradigma, nuevos métodos, nuevos libros de texto.

Como si le dijeran al lesionado: Ya que apenas puedes caminar, corre.