Me pregunto si el número de mexicanos vivos es mayor que el de todos los muertos de nuestra historia. Si así fuera, podría decirse que la vida ha triunfado en sus números sobre la muerte. Creo haber leído que este es el caso para el conjunto de la humanidad: el número de todos los seres humanos vivos en el planeta es superior al de todos los muertos.

Leí también, y compartí en estas páginas, que el número de seres humanos vivos disminuirá mucho en el curso de este siglo. Las tasas de fertilidad caen en todas partes, menos en el África subsahariana, de modo que, para fines de este siglo, Nigeria podría tener más población que China hoy, y China podría ver reducida su población de mil 450 a 750 millones (https://nyti.ms/3zwyKiy).

Las cifras generales no sirven mucho para hablar de los muertos, porque la muerte es distinta en cada quien. Es un asunto colectivo común a todos, pero personalísimo, intransferible.

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Las cifras pueden dar, sin embargo, una idea del tamaño del dolor fúnebre de una sociedad, en un lugar o una época: 8 millones de indígenas muertos por las plagas después de la conquista de México.

8 millones de judíos muertos en el Holocausto. 7 millones de ucranianos muertos en la hambruna de Stalin. Los números sugieren un tamaño del dolor.

Veo las cifras de muertes mexicanas por violencia, pandemia y desapariciones. Abruma el tamaño de la muerte que nos ronda: 343 mil muertos por violencia entre 2009 y 2020. Y 92 mil desaparecidos.

623 mil muertes en exceso por la pandemia que nos cerca desde 2020. Nunca, desde la Revolución y la Cristera (1910-1930), había estado el país herido por tanta muerte, tanta violencia, tanta enfermedad.

Hoy es Día de Muertos en México, el día de los montones de muertos ejecutados, mal curados, mal enterrados, desparecidos. No sé qué saldrá de tanto duelo, de tanta tristeza, tanta rabia y tantos ritos funerarios incumplidos.

El país es una gran representación de Antígona tratando de enterrar a sus muertos.