Vienen de Guanajuato hacia Puebla por el libramiento del Arco Norte, en Estado de México. Son las 2.48 de la tarde.

El ways les marca solo 40 minutos para llegar a Puebla. De pronto se anuncia una retención, tráfico detenido en el Arco Norte, entre Calpulalpan y San Martín Texmelucan. Librar la retención les costará 28 minutos.

El conductor sigue, sabiendo que debe dejar esa ruta. Deja pasar el crucero de la autopista México-Tuxpan, que podría llevarlo por el circuito mexiquense hasta la autopista México-Puebla.

Decide tomar la carretera que administra IDEAL. Por ahí, a las 3.05 de la tarde, el Arco Norte está libre. Seis minutos después, a las 3.11, se anuncia un nuevo parón tres kilómetros antes de la salida de Calpulalpan.

El ways ya no da alternativas. Los viajeros quedan encerrados por coches y camiones en el mismo tubo detenido a cielo abierto. ¿La razón?

En algún punto de la cañada de Españita han chocado dos tráileres y un auto, se ha hecho un incendio, hay un muerto, cuatro heridos y la vía está cancelada.  Les informa del percance el chofer de una pick up que brinca el camellón para tomar la vía en el sentido contrario, que está libre de autos y va de regreso a la salida de Ciudad Sahagún.

Siguen el ejemplo liberador, pero hay un nuevo atasco adelante, en la caseta de Ciudad Sahagún. La caseta está bloqueada por un plantón de los ejidatarios de San Felipe Teotitlán, a los que no les han pagado la expropiación de sus terrenos hecha para construir esta carretera. Por cualquiera de las rutas alternas, el ways marca que faltan tres horas de recorrido.

Toman por las Pirámides hacia el Circuito Mexiquense.  Se enteran ahí, por Milenio Digital, que a los coches detenidos en la cañada de Españita los están asaltando gentes de los pueblos cercanos.

Llevan 40 coches asaltados. A las 5.20 de la tarde, los viajeros ven por fin la caseta de San Martín, y se enfilan a Puebla. Por la noche, en el chat de los hermanos, el conductor cuenta su aventura.

Uno de los hermanos comenta: “Es el Costo-País”. La crónica de este incidente carretero, excelentemente escrita por su protagonista, Sergio Mastretta, puede leerse aquí.