Regreso a la cancha

Regreso a la cancha - Foto de Ana Paula Cámara
Foto de Ana Paula Cámara

Alguna vez procesamos una escena en esa cancha de futbol rápido; tiempo después, volvimos al sitio por un mensaje del crimen organizado

En esa cancha de futbol rápido ya habíamos procesado una de las escenas que más me han marcado como forense, unos jóvenes fueron puestos como tiro al blanco por uno de sus amigos, los habían asesinado disparándole desde las gradas.

Hoy por la mañana debíamos acercarnos de nuevo a la cancha, se había reportado a los servicios de emergencia que había una cartulina en una de las porterías, cuando la Policía Municipal se acercó, tomaron cuenta que no solo había una cartulina con un mensaje, también había algo que requería los peritos se acercaran.

Mi turno había empezado cuatro minutos antes, cuando sonó la radiofrecuencia nos pedían ser cuidadosos y mantener la calma, indicaron las coordenadas a las que nos debíamos acercar.

Me até bien las agujetas de mis botas, me acomodé el chaleco y me subí a la camioneta; mi compañero se subió al tiempo que le decía a sus hijos por teléfono que tuvieran un buen día.

Al arribar, ya estaba delimitado con el cordón amarillo, había una escena de crimen frente a nosotros, me puse doble guantes, no sabia que había ahí adentro.

Al fondo, colgando de la portería estaba una cartulina que hacía mención a un grupo delictivo que estaba reclutando adolescentes afuera de secundarias para usarlos como vendedores al menudeo de sustancias prohibidas.

Bajo la portería estaban dos contenedores blancos de poliestireno expandido que se compran fácilmente en los autoservicios, dentro de cada una, una extremidad cefálica, habían sido golpeados, tenían hematomas que se produjeron antemortem, estaban vivos cuando con un alambre o cordón a forma de torniquete se las desprendieron.

En la boca, sostenido por los dientes, tenían un envoltorio hecho con un billete de moneda estadounidense. Quimica y genética determinarán en el laboratorio el contenido y si existe alguna prueba de ADN que vincule a alguien.

Embalamos los recipientes completos, recogimos la cartulina y nos retiramos, nosotros no somos mensajeros del crimen organizado, somos forenses, somos científicos, ayudamos a que le justicia llegue en forma de ciencia.

Nadie habló; el camino al laboratorio fue en total silencio; en los contenedores estaban los restos de dos mujeres.

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